Sin embargo, la historia reciente de River en la Libertadores también registra decepciones en su búsqueda de remontadas. En 2022, Vélez le cortó el paso en octavos de final tras un 1-0 en Liniers y un empate sin goles en el Monumental, en lo que fue el último partido de Gallardo en la Libertadores en su primer ciclo al mando. Un año antes, Mineiro también fue su verdugo, superándolo por 1-0 en Argentina y 3-0 en Brasil, una situación similar a la de esta serie actual.
En 2020, Palmeiras también frustró a River en semifinales: tras un 3-0 en la ida en Brasil, el Millonario rozó el milagro al vencer por 2-0 en San Pablo, aunque un polémico fuera de juego de Rafael Santos Borré impidió el empate.
A pesar de los retos, Gallardo reafirmó su confianza en el equipo tras el empate ante Vélez en el torneo local, destacando que "no los vamos a dejar a pata". La ilusión del hincha se respalda en la historia, en el aliento incansable en las tribunas y en los jugadores, que buscarán escribir una nueva hazaña en el Monumental. Esta vez, el equipo necesitará de todos para mantener viva la esperanza de alzar la Copa en casa.