Diego Martínez, el entrenador de Boca, expresó su descontento en la conferencia de prensa posterior al partido: "Muchas sensaciones. Bronca, impotencia. Sensación de injusticia. Me parece que el equipo hizo un gran partido, sobre todo el primer tiempo. Prácticamente no estábamos sufriendo el segundo y la expulsión y el penal terminaron siendo muy condicionantes para el desarrollo del juego. El equipo lo aguantó con el corazón, con mucho compromiso, y la tristeza de los penales por haber quedado eliminado, me parece, que de manera injusta".
Además, expresó: "Es durísimo quedar eliminado de esta manera. Da mucha bronca. Da tranquilidad haber hecho un muy buen partido. No habíamos priorizado la Copa de la Liga, pero sí se dio de esta manera la rotación para los partidos que tuvimos".
Martínez también explicó su estrategia de cambios durante el partido, revelando que el cambio de Nicolás Figal no era por Cristian Medina, sino por Pol Fernández, con el objetivo de formar una línea de cinco. Sin embargo, la expulsión de Lema lo hizo cambiar de planes. "Tenía en la cabeza el ingreso de Langoni y de Jabes (Saralegui), pero eso también nos condicionaba a sacar a los pateadores que lo venían haciendo con frecuencia. El cambio era muy fino. Luca (Langoni) o Darío (Benedetto) podían patear, pero en la toma de decisión y prioridades decidimos dejar a los que estaban para la definición", aseguró Martínez.
"Nos falta seguir creciendo, profundizar la idea, ser un equipo que domina a los rivales en cada fase. Por ejemplo, en Fortaleza nos dio bronca el gran primer tiempo que hizo el equipo y en el inicio del segundo pudimos haber tomado mejores decisiones", sentenció el entrenador del conjunto azul y oro.