A su legado futbolístico se suma su vínculo familiar con el club: es el padre de Juan Sebastián Verón, otra leyenda de la institución que también dejó huella como jugador y dirigente.
El fallecimiento de su excompañero y gran amigo Eduardo “Bocha” Flores, ocurrido en enero de este año, también impactó profundamente en él. La pérdida de quien fuera su socio en el campo de juego y en la vida contribuyó al progresivo deterioro de su estado anímico y físico.
Juan Ramón Verón quedará para siempre en el corazón de los hinchas de Estudiantes. No solo por sus logros y su entrega en la cancha, sino por representar el espíritu del León con dignidad, pasión y sentido de pertenencia.