Ahora bien, ¿Qué efectos realmente puede tener la medida adoptada por el Ministerio de Agricultura al cierre del 2020? El 2021 ahora que los productores, con prohibiciones al maíz, se van a pasar a la soja y caerá el área sembrada y la producción. Es decir que se repetirá una vez más la caída de producción con la instauración de controles o prohibiciones. Caerán además las rotaciones de granos para cuidar el suelo, pero ello ya es un efecto de mediano plazo, un horizonte inexistente en el país.
El problema es que la inflación no es algo limitado a la carne. Quizás como tuvo repercusión mediática su incremento, el gobierno sacó a relucir esa medida del estilo de Guillermo Moreno, ex secretario de Comercio en la primera etapa kirchnerista. Basta ver que si bien Alimentos y Bebidas subieron 36% en lo que va del año (dato del INDEC a noviembre), las Prendas de vestir y Calzado treparon 54,4%.
¿Cuándo el control de precios a la ropa? ¿O no será consecuencia entonces el incremento de la carne, de la ropa y de la mayoría de los bienes y servicios en Argentina producto del crecimiento de 61% de la circulación de pesos en 2020?
El 2021 plantea serias acechanzas inflacionarias para el Gobierno, lo que derivará en mayores controles de precios y prohibiciones a exportar seguramente hasta que en algún momento, cuando se reflejen por enésima vez su inutilidad, se revertirán. El problema es el tiempo en que demore la realidad y la lógica económica en hacerse presente para el gobierno. Ojalá sea antes de nuevas batallas contra el campo.