También permite a las entidades que "la exigencia de efectivo mínimo en promedio en pesos se reducirá en el 0,8 % del saldo contractual –a fin de noviembre de 2019– de las financiaciones que la entidad decida sujetar al tratamiento especial", durante los próximos 12 meses.
Esto quiere decir que los bancos podrán destinar parte del dinero que tienen inmovilizado (el 0,8% a noviembre de 2019) para financiar el porcentaje de las cuotas que no cobrarán y así no perder liquidez.
Por otra parte, se estableció que "las entidades financieras deberán considerar la situación de los clientes que acrediten que el importe las cuotas supera el 35 % de sus ingresos actuales".
El régimen de créditos ajustables por UVA (Unidades de Valor Adquisitivo) comenzó a regir en abril de 2016. Sin embargo, al ser la UVA una unidad ajustable con el Índice de Precios al Consumidor, en pocos meses, tanto el valor de la cuota como la totalidad del monto adeudado creció por sobre el incremento de los salarios, lo que obligó a las familias a refinanciar los créditos a mayor plazo para poder pagarlos.