J.T.: Me parece muy arriesgado a la luz del posible fracaso en la oferta que haga la Argentina en marzo a los bonistas. Ya los grandes fondos están formando un comité de acreedores y hasta designaron a White and Case como abogados, según consignó la agencia Bloomberg. Adentro están Blackrock y Fidelity. Pesos pesados. Lo que no entienden en el Ministerio de Economía es que, para esos fondos, la Argentina es una inversión mínima, es el “cero coma algo” de sus portafolios. A lo sumo echarán al ejecutivo al que se le ocurrió comprar esos bonos y listo. Pierde más Argentina con el default desordenado que los acreedores. Y los acreedores lo saben. Por ende, no se dejan presionar.
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J.T.: Así es. Fue un sueño. Uruguay pasó de un déficit de 0,9% a un superávit primario de 3,5% entre 2001 y 2006. No hicieron quita de capital ni reducción de intereses. Y mal no les fue con ese plan dado que desde entonces crecen y la inflación es menor al 10% anual. Ahora Guzmán sostuvo en el Congreso que, en los próximos cuatro años, en el mejor de los casos va a llegar a un equilibrio primario. Es como decirles a los acreedores que no podemos pagar y en el interín sigamos gastando en whisky.
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J.T.: Increíble. ¿Dónde está el Partido Obrero? El razonamiento “guzmaniano”, muy particular, por cierto, es querer reactivar basado en el beneficio fiscal que le dejaría el no pago de intereses y vencimientos de la deuda en los próximos 4 años. Y ello siempre y cuando los acreedores le acepten la oferta que realice en tres semanas. Pero con la carga impositiva que aumentó a las empresas y personas, lo veo difícil. Quizás si le saliera bien la negociación de la deuda ayudaría, pero veo un eventual acuerdo, si llegara, sólo como oportunidad para acreedores de salir de la Argentina y no como un giro hacia una nueva relación amigable de la Argentina con los mercados. No nos ilusionemos. Lo del ajuste a jubilados es también reflejo de que se quedó sin crédito el Gobierno. Sólo resta la Casa de la Moneda. Y ya sabemos el riesgo de usar la “maquinita”.
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J.T.: Normal. Es que nos ponemos frente a falsas dicotomías. La del AF20 de “defaultear o emitir 100.000 millones de pesos” es falsa. Había que negociar y acordar antes. Desde el 11 de agosto, fecha de las PASO, o el 27 de octubre, de las elecciones nacionales, había que haber empezado a pensar en resolver esta cuestión. En realidad, es muy simple todo lo de la deuda: hay que dialogar, negociar, hacer un canje de deuda razonable para las dos partes, se recupera credibilidad, la tasa a la cual se refinancian los vencimientos van bajando todos los años. Simple. Creo que vamos de contramano. No queremos al FMI de nuestro lado, castigamos al que invirtió en la Argentina por especulador. Resta a mediano plazo resolver atrasos que se van generando o se generaron antes en tarifas, naftas. Con el dólar oficial pisado por el BCRA, a mediano plazo el superávit comercial se irá consumiendo. Al menos el clima y lluvias mejoró para la cosecha.
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J.T.: Se juega su suerte en las próximas seis semanas. Ya tiene críticos dentro del propio Gobierno. Veremos.