El plan de "reestructuración" de esta empresa en la Argentina comenzó en junio de 2017 cuando despidieron a 180 empleados de sus plantas de las ciudades riojanas de Chamical y Chilecito.
"La empresa ya venía con un proceso de achique y esto fue debido a la decisión del Gobierno nacional de abrir las importaciones, que afecta a la industria del calzado en el país y en la provincia en particular", cuestionó el secretario general del gremio del calzado, Raúl Carrizo.
En este sentido, reprochó que durante este gobierno "sacaron a 570 trabajadores en La Rioja de la industria del calzado" y enfatizó que "la política de abrir las importaciones perjudicó a los trabajadores porque ahora las empresas traen todas las capelladas de los países asiáticos".