Sin embargo, la inflación anual siempre fue menor al crecimiento interanual de facturación. O sea, los ingresos de las distribuidoras fueron superiores a la inflación, al menos en los años en los que la comparación es válida (la inflación solo se publica desde abril de 2016, tras la salida de la emergencia estadística del INDEC).
En 2017, la inflación anual fue de 24,8% mientras que la facturación de Edenor aumentó un 86%. Eso quiere decir que los ingresos (no las ganancias) aumentaron un 49% en términos reales. Para Edesur, el aumento real fue de 10%.
En tanto, en 2018 la facturación de Edenor creció un 27% en términos reales y la de Edesur un 30%.
Para 2016, si tomamos la inflación informada por los legisladores (que había sido del 40,3%), el aumento real de la facturación ese año fue de 190% para Edenor y de 147% para Edesur.