El impacto en los mercados financieros. Como en todo momento de turbulencia, se espera una liquidación de activos financieros en favor del oro y del dólar, que son los activos de reserva por excelencia. De todas maneras, la suerte del dólar estará atada al rol que jueguen los Estados Unidos en el conflicto.
Consecuencias y escenario para Argentina
Para el país, el aumento en el precio de las exportaciones primarias puede ser un factor positivo, aunque el menor crecimiento de la economía mundial conspirará contra el resto de las ventas al exterior y deberemos hacer frente a un abultamiento de la factura por las importaciones de energía.
No obstante, el relativo aislamiento de Argentina respecto de los mercados de capitales haría que las turbulencias financieras puedan tener un menor efecto que en otros países.
En ese sentido, si bien Argentina se beneficiará por el incremento del precio de los alimentos, esto se compensará con los crecientes costos de importación de energía. En un contexto de debate interno sobre los subsidios al consumo energético, el incremento en los costos de generación hará prácticamente imposible que estos subsidios bajen en términos reales en 2022.
Por otro lado, la errática política exterior argentina no permite prever cuál será la postura de un país que hace días nomás tuvo a su presidente ofreciéndolo como puerta de entrada de Rusia a la región, en un contexto de negociación con el FMI y con la necesidad de conseguir el apoyo de las potencias occidentales, la Argentina se verá obligada a elegir un bando.
Desde la perspectiva comercial, sólo el 1% de las exportaciones argentinas tiene como destino Rusia y son pocas las inversiones rusas en el país. Es decir, no habrá un impacto fuerte si se impone algún tipo de sanción en el comercio de mercancías o a empresas de origen ruso.
Por último, en el largo plazo, el conflicto puede presentar una oportunidad para la Argentina: Europa limitará sus importaciones de energía desde Rusia y necesitará importar desde otros orígenes.
El potencial que tiene Argentina en el sector y la histórica buena relación entre nuestro país y el continente europeo lo presenta como una interesante opción para suplir parte de esa futura demanda.
(*) El autor es director del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano.