La pregunta que surgió del anuncio de intervención y eventual expropiación de Vicentin es si este es un caso extraordinario o el inicio de una lista de expropiaciones de empresas por parte del gobierno nacional.

La pregunta que surgió del anuncio de intervención y eventual expropiación de Vicentin es si este es un caso extraordinario o el inicio de una lista de expropiaciones de empresas por parte del gobierno nacional.
El fin de semana hubo una reunión entre Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández, en dónde se decidió la medida y el rol fundamental en términos de gestión del ministro de Producción Matías Kulfas, quien venía trabajando el proyecto. También con Gabriel Delgado, economista del sector agrario que se va a encargar de manejar la empresa por los próximos 60 días. Es el interventor designado.
Todo esto ocurre en el momento en el que Argentina está renegociando la deuda y necesita de la inversión extranjera directa. Especialmente en un sector clave como el de la agroindustria, la energía o la minería.
Acá se tomó la decisión política de evitar el ingreso de capital extranjero a esta empresa. Por eso, finalmente se decidió la expropiación.
Alberto Fernández dijo que "la intervención de Vicentin fue una decisión mía, no de Cristina Kirchner". Preocupado en aclarar que no fue una decisión de Cristina que él convalidó. Fue él quien tomó la decisión que Cristina aceptó.
También estaba muy preocupado el gobierno de Santa Fe porque la empresa estaba en graves problemas hace tiempo. Hubo productores que le vendieron toda la cosecha a Vicentin y no habían cobrado nada.
Alberto Fernández quiere mostrarse con su cuota como presidente, en una coalición con Cristina y con Massa. En Olivos se tomó la decisión de la expropiación, en una reunión en la que estuvo Cristina.
El ministro Kulfas ha dicho que "no tenemos mecanismos de estatización en términos generales, actuamos sin dogmatismos".
Lo que dice el ministro es importante porque Alberto Fernández quiere dejar en claro que no suscribe el proyecto de Fernanda Vallejos en que la ayuda estatal para pagar salarios busque quedarse con el manejo de empresas.
Vicentin es una empresa de 90 años y tres generaciones. Los fundadores son los hermanos Vicentin. Luego con Alberto Padován.
Ahora, con Sergio Nardelli, se dio un proceso de tomar créditos en el extranjero y con bancos nacionales para prefinanciar exportaciones y comprar cosechas a productores.
En febrero pidió el concurso de acreedores. Con una deuda que en moneda extranjera representa unos US$ 1.300 millones.
El Banco Nación, en la administración Macri, le seguía financiando mientras otros bancos estaban al rescate de dólares.
Hasta que se llegó a este punto. Se tomó la decisión para que no lleguen capitales extranjeros a quedarse con empresas en sectores estratégicos.
Vicentín pasará a estar en manos de Gabriel Delgado dentro de "AGRO YPF SA". Pero más allá de esta decisión estratégica hay otras definiciones que deben ser aclaradas.
Buscar la "soberanía alimentaria" o el manejo de divisas es una idea de algunos que no se condice con la realidad.
Vicentin desde el punto de vista de la producción de alimentos es irrelevante. Las demás empresas menores tampoco son relevantes en sus áreas. Y en el mercado de exportación tiene solo el 10% por lo que carece de capacidad de acción.
El otro punto es que debe tener un buen "management" para que no se convierta en "un barril sin fondo" sobre el cual el estado continúe poniendo plata.
Finalmente, con la expropiación, en algún momento habrá que pagar por la empresa. Como en su momento ocurrió con YPF y Repsol. La próxima empresa que está en la mira es la cooperativa láctea SanCor.