Esto significa que, cuando se habla de rendimientos anuales se mira la foto, pero esa imagen congelada no les dice nada sobre cómo fue la película en el transcurso de todo el año. Siempre existió y existirán semanas o meses de caídas fuertes y noticias que son sensacionalistas causando pánico entre los inversores.
Los expertos y economistas sugieren siempre, que no hay que comprar mirando el precio. Así y todo, muchos reconocen que no es fácil aguantar la tentación de razonar de la siguiente manera: “Si la acción XYZ está subiendo tanto de precio, debe ser porque es súper exitosa y seguramente tiene más para dar. Viene subiendo desde hace varias semanas. No va a caer justo cuando yo compro”.
Lamentablemente, para muchos de los que se dejan llevar por estos pensamientos y actúan así después, terminan lamentándose y asegurando que la Ley de Murphy es una realidad, todo les termina cayendo encima.
Lo importante es razonar y comprender que el error consiste en haber pagado “un precio máximo de mercado. Y es que una cosa es el precio y otra muy distinta, es el valor intrínseco del activo. El precio solo dice cuáles son las expectativas a corto plazo.
Proponen que se use el sistema de entrada según el “costo promedio”, esto siguiendo el razonamiento del tip anterior. Para un inversor novato, se debería evitar el riesgo de entrar al mercado con todo su capital, porque nadie puede saber a ciencia cierta, cuándo se va a terminar una escalada bursátil.
Así todo, existe una manera de evitar ese riesgo y consiste en utilizar la estrategia del “costo promedio”, que es ir comprando todos los meses, solo una parte del total de acciones que se quiere adquirir. De esa forma, se tienen más chances de no desnivelar todo el capital invertido en los precios máximos de una acción.
Se debe saber que nunca hay que invertir el 100% de los ahorros en la Bolsa. Esa es una medida muy peligrosa que puede dejar al borde a cualquiera, de tomar una decisión errónea (a veces guiada por las emociones) invirtiendo todos los ahorros en acciones. En los momentos de caída e incertidumbre bursátil, quienes tienen todo su dinero invertido en acciones, probablemente se sientan muy expuestos.
Y es que ver desvalorizar rápidamente lo invertido, puede llevar a malvender las acciones y asumir las pérdidas que se podrían haber evitado.
Se debe entender que hay que dejar siempre algo de efectivo disponible para aprovechar los “descuentos”. Para ello, siempre es conveniente apartar algo de plata por dos motivos centrales:
- Porque se podrá aprovechar de las “temporadas de descuento” en la Bolsa, (así es como se llama a los períodos de caída). El mercado comúnmente premia a quienes no se dejan llevar por las subas del momento y a los que guardan su dinero para comprar acciones cuando la mayoría las vende (sobre todo, cuando en los medios solo se habla de las caídas y de pronósticos sombríos).
- Porque se sentirán más tranquilos al saber que ante cualquier situación de caída del mercado, se podrán aprovechar el momento, confiando en un repunte y así no todo serán pérdidas, sino que habrán nuevas oportunidades.
Se sugiere no saltar de una acción “ganadora” a otra, ya que la falsa sensación de estar perdiendo una oportunidad, hace que muchos en ese momento vendan sus tenencias en una acción para pasar inmediatamente a otra. Lo sucede muchas veces, es que la acción que se va viendo ganadora, comienza a “tomar ganancias” y la que se abandona, se despierta. Así, es como se termina perdiendo.
La mejor conclusión para saber cuándo invertir, no requiere de ser un experto, economista ni trader experimentado. Solo que muchas veces se necesita tener paciencia, tener sentido común, luego reflexionar y fundamentalmente dominar las emociones para invertir en la Bolsa con perspectivas a largo plazo. Es ideal pensar una estrategia para entrar a “costo promedio”, eligiendo alguna empresa de distintos sectores que, de acuerdo con un buen análisis, luego se puedan incrementar las ganancias.