“Es urgente reducir el porcentaje de jóvenes que no estudian, para que tengan mejores probabilidades de encontrar un trabajo, ya que, en promedio, de cada 10 argentinos cuya formación alcanzó el nivel terciario apenas dos no consiguen empleo”, señaló Alieto Guadagni, director del Centro de Estudios de la Educación Argentina de la UB. Y agregó que “esta cifra asciende a 4 cuando se trata de personas que no alcanzaron más allá del nivel secundario superior”.
Respecto del nivel educativo, Guadagni remarcó que “el secundario se está transformando en el piso establecido por la mayoría de las empresas modernas para el reclutamiento de su personal, lo cual explica, en parte, la diferencia en las tasas de empleo observadas según el nivel educativo de los trabajadores”.
Por su parte, en el otro extremo, los Países Bajos presentan el menor porcentaje de jóvenes denominados “Ni-Ni”, con apenas el 7%, seguidos de Alemania y Suiza, con el 8% respectivamente, y por Noruega, Islandia, Luxemburgo y Suecia, que tampoco llegan a los dos dígitos.