Por lo menos Brasil y sus elecciones juegan a favor. Bolsonaro es el candidato del mercado financiero y por ahora lidera cómodo las encuestas. Igual Haddad da señales de lógica económica y por ende tampoco genera espanto entre los operadores. Aún así el domingo todos los jugadores de los mercados emergentes -y el propio directorio del BCRA- estarán prendidos a la TV para ver el resultado de una elección clave en la región.
Una corriente de economistas, principalmente Carlos Rodríguez, viene advirtiendo además del impacto que tiene las tasas del orden de 70% que paga el BCRA por las Letras de Liquidez o "Leliq". Es una respetada opinión, influyente, y con asidero. Esas tasas generan en el BCRA un rojo cuasifiscal y además esos intereses hay que esterilizarlos. De corto plazo no es problema pero obliga a una corrección a un futuro no muy lejano. La renovación de Leliq es aún manejable por encajes o "sugerencias" desde el BCRA. Pero el problema existe.
Por último el gobierno debe resistir la presión que genera una recesión más dura que la prevista. El desempleo será mayor por seis meses mínimo. No hay fondos para hacer política anticíclica. Deben funcionarios ponerse el casco. Los ejecutivos de fondos de inversión saben de ello y por este motivo es que el riesgo país aún se halla arriba de los 600 puntos.
"La batalla es diaria"repiten en el BCRA. Y tienen razón.