La del petróleo y el gas, con Vaca Muerta como abanderada. Según la agencia, atrajo U$S50.000 millones. Lo siguieron minería (U$S12.000 millones), energías renovables (U$S10.000 millones), desarrollos inmobiliarios y servicios públicos (U$S9.000 millones cada uno), telecomunicaciones (U$S8.500 millones) y transporte e infraestructura (U$S8.000 millones).
Además de Vaca Muerta, el gobierno apostó al G20 como fuente de inversiones. Si bien no hay dato oficial aún, auguran un buen resultado, cercano a los U$S8.000 millones.
Transporte e Infraestructura logró un tercio del total invertido, con U$S5.500 millones. Eso muestra un cambio de dinámica, que se explica por las Participaciones Público Privadas, que no existían en años anteriores. Igualmente, este año hubo una caída en Oil & Gas, con U$S4.300 millones.