Para seguir sumando, las exigencias legales para blanquear un proyecto o emprendimiento también han incrementado su nivel de exigencia, el cobro de los impuestos y las regularizaciones. Por lo tanto, el trabajo en Argentina se ve precarizado, sin proyecciones de grandes crecimientos, y con un futuro incierto sujeto, entre otras cosas, al nuevo Gobierno electo, del cual se espera una reestructuración del panorama y resultados positivos.
Entre toda esta ensalada de circunstancias, hechos, datos alarmantes y contextos desalentadores, las tendencias de trabajo para el 2020 proponen una mirada original de la crisis y una mayor creatividad para lograr sortearla con éxito.
¿Cuáles serán las tendencias de trabajo para el 2020?
En el próximo año que comienza en menos de un mes, las tendencias laborales se espejarán un poco más con todo lo que ocurre alrededor del mundo.
Se cree que la modalidad “home office”, comenzará a implementarse con más frecuencia en las compañías multinacionales y empresas grandes. Las pymes aún no están listas para dar ese paso y confiar en ese esquema a nivel local.
El ahorro es enorme, explican los economistas. Tanto para los empleados que no tienen costos de viaje, almuerzo, café y etc, como para los empleadores que reducen su consumo de electricidad, agua, etc.
Además, las competencias profesionales de cada empleado se ven potenciadas por la necesidad de cumplir objetivos, fomentar la auto-organización, la gestión y resolución de inconvenientes de forma autodidacta, y más condiciones que dentro del ambiente físico de trabajo son difíciles de explorar.
Cada vez serán más las personas que abandonen un régimen de trabajo en relación de dependencia y se vuelquen al mundo freelance. Es que, de esta manera, podrán hacer crecer sus honorarios enfocando su trabajo en varios sectores y multiplicando los ingresos.
Los salarios, consumidos por la inflación y con legislaciones que no acompañan debidamente los aumentos necesarios, se verán desplazados por nuevas tendencias de trabajo como los emprendimientos, la prestación de servicios profesionales y las asesorías.
Las industrias más fuertes del mercado continúan siendo las mismas: petroleras, bancos, dependencias estatales, prepagas de cobertura médica y telefonía celular. Contra estos rubros, será muy difícil competir y escalar en el ránking.
Pero otros sectores también se han visto beneficiados como la belleza y la cosmética natural y orgánica, la producción de alimentos sin TACC y toda clase de elementos veganos (consumibles o de vestimenta), el mercado de aplicaciones móviles y plataformas de entretenimiento y la prestación de determinados servicios particulares como los relacionados con la relajación o la astrología.
El e-commerce seguirá en pleno auge, fomentando así posiciones laborales como el soporte logístico, la gestión de tienda online, el control de calidad y stock y la publicidad y el marketing. Las ventas electrónicas ya registran en la actualidad una gran superioridad por sobre los números de las tiendas físicas, inclinando así la aguja de las tendencias de trabajo para 2020.
En todos los casos, será necesario acompañar con la formación adecuada. No todos los perfiles y todas las edades se encuentran aggiornadas a este tipo de dinámicas laborales, ya que corresponden a un paradigma moderno que aún no está 100% probado en América.
Los riesgos son muchos: las personas no quieren deshacerse de sus empleos que, por poco que sea el salario, les proporcionan una estabilidad mensual en la regularidad de sus ingresos. Pero tal vez llegó el momento de dar vuelta el tablero, sacar las cuentas y evaluar con énfasis la rentabilidad real que el esquema clásico de trabajo otorga en la actualidad, en comparación a las nuevas tendencias que llegan.