A pesar de la ayuda que puede significar, lo que queda claro es que el mecanismo vigente determina que el reparto de fondos sea desigual, en detrimento de los países que más recursos necesitan.
En un tuit emitido esta tarde a través de la cuenta del FMI en la red Twitter, la directora del organismo, Kristalina Georgieva, dijo que los países “deben utilizar los nuevos recursos de manera responsable y prudente”.
En total se emitirán USD 650.000 millones, y a la Argentina le tocarán USD 4.355 millones, equivalente a la cuota del 0,76% que el país tiene en el organismo. Aunque el FMI hizo esta misma operación en 2009, cuando también giró DEG a sus países miembros en medio de la crisis de Lehman Brothers, se trata del paquete de asistencia a sus países socios más grande de la historia de la institución.
Del monto total, unos USD 275.000 millones (lo que implica alrededor de 193.000 millones de DEG) de la nueva asignación se destinarán a países de mercados emergentes y en desarrollo, incluidos países de bajos ingresos, precisó el FMI. Los DEG se pueden considerar activos de reserva internacional pero no son una moneda. Su cotización se determina sobre la base del dólar estadounidense, el euro, el renminbi chino, el yen y la libra esterlina.
“La asignación de DEG beneficiará a todos los países miembros, abordará la necesidad de reservas a escala mundial y a largo plazo, generará confianza y promoverá la resiliencia y estabilidad de la economía mundial. En particular, ayudará a los países miembros más vulnerables que están luchando contra los estragos de la crisis provocada por la Covid-19″, dijo el organismo en un comunicado el día que dio su aprobación final a esta emisión de liquidez internacional.
Hoy las reservas argentinas se ubican en un nivel apenas por encima de los 42.000 millones de dólares, según los últimos datos aportados por el Banco Central.
La línea de fondos "contribuiría en gran medida a cumplir con el pago programado del servicio de la deuda en DEG al FMI durante el segundo semestre del 2021", aseguró el analista principal para la región de Goldman Sachs, Alberto Ramos.