"No se está creando empleo. La falta de trabajo se reemplaza con changas o trabajos precarios. Tampoco existen. La clase media también perdió su manejo económico. Esto no cambió con el nuevo gobierno”, destacó.
En relación con la tarjeta alimentaria, la calificó como "una medida asistencial, como se ha hecho en otros momentos. Necesaria en este contexto porque no hay otra herramienta, pero es débil y poco útil. Genera, en hogares pobres, una compensación y un alivio. Sin embargo, se ataca el hambre cuando lo que hay que atacar es la malnutrición”.
Respecto al debate sobre las diferencias en cuanto a las cálculos que la Universidad concluye y a las que arriba el INDEC, expresó que “no son la misma medición, siempre tenemos dos o tres puntos arriba y en el último tiempo se amplió la brecha. Para nosotros, la cantidad de pobres es 40,8%. Para el INDEC, rondaría entre el 35% y 36%. Recién el 31 de marzo lo informará”.
Y agregó sobre la polémica: “En ningún caso nosotros tenemos un error de comunicación. Lo que sí puedo reconocer es que publicamos una nota metodológica de cómo proyectamos los datos que podía estar dando el INDEC y no tenemos por qué adelantar las cifras del Instituto y mucho menos en un tweet. Sobre todo cuando es un dato técnico y metodológico, ese fue el error”.