En el plano marítimo, el estrecho de Ormuz- clave porque concentra cerca del 20% del comercio energético mundial - sigue siendo el principal punto de presión. Irán lo cerró inicialmente y luego ofreció reabrirlo bajo condiciones, mientras EE.UU. respondió con un bloqueo naval que restringe el tránsito y afecta fuertemente las exportaciones iraníes. El tráfico cayó drásticamente y hay buques retenidos o desviados por otras rutas que hacen subir el precio del crudo.
La negociación gira hoy en torno a ese punto: Teherán propone un esquema “Ormuz primero”, es decir, reabrir el paso a cambio de alivio en sanciones o del levantamiento del bloqueo, incluso postergando la discusión nuclear. Washington rechaza esa secuencia y exige concesiones más amplias.
El mayor obstáculo sigue siendo el programa nuclear. EE.UU. reclama que Irán abandone el enriquecimiento de uranio y entregue material cercano a grado militar, mientras Teherán se niega a renunciar a ese desarrollo. No hay acuerdo ni avances concretos en ese frente.
central nuclear de Irán
La central nuclear de Bushehr, en Irán. En paralelo está el desarrollo para llegar a una bomba atómica. Algo que Trump aún no consigue desactivar en esta guerra. (Foto: Gentileza DWTV)
En cuanto a la tregua, es frágil y está al borde de romperse: hubo acusaciones cruzadas de incumplimiento y las negociaciones mediadas -como las de Islamabad - se estancaron. Aunque el alto el fuego aún no colapsa del todo, pierde fuerza día a día. Y la posición de Trump, también. Irán perdió a su líder, pero nada cambió en el ordenamiento de ese país como una nación fundamentalista.
Sin acuerdo por el estrecho de Ormuz y la energía nuclear
El conflicto entre Estados Unidos e Irán vuelve a tensarse tras el rechazo de la Casa Blanca a la última propuesta de Teherán para desescalar la crisis abierta el 28 de febrero. El presidente Donald Trump consideró insuficiente la iniciativa iraní, según confirmó un funcionario estadounidense, al entender que el plan evita el punto central del conflicto: el programa nuclear.
La negativa expone el núcleo del desacuerdo. Washington exige avances concretos en materia nuclear, mientras Irán intenta desacoplar esa discusión de la crisis inmediata en el Golfo, en particular del control del estratégico Estrecho de Ormuz.
En paralelo, la tensión militar no cede en la región. Israel emitió nuevas órdenes de evacuación en el sur de Líbano ante la posibilidad de nuevos ataques, incluso en un contexto de tregua precaria que pierde consistencia con el paso de los días. En esa "otra tregua", Hezbollah dijo que no está dispuesto a abandonar la lucha armada, porque la negociación es solo entre El Líbano e Israel.
El frente más sensible sigue siendo marítimo. Durante la noche, el Comando Central de Estados Unidos informó que un destructor de la Marina interceptó a un petrolero con bandera iraní cuando intentaba dirigirse a un puerto de Irán, en un nuevo episodio que refleja el endurecimiento del control sobre la navegación en la zona.
El impacto ya se traslada a los mercados. El precio del petróleo extendió este martes su tendencia alcista, arriba de los 105 dólares, impulsado por la incertidumbre sobre la reapertura de Ormuz, mientras las bolsas se mantienen estables, a la espera de señales más claras en unas negociaciones que no logran avanzar.
buques y lanchas en Ormuz
Lanchas militares de Irán en el estrecho de Ormuz. Algo que EE. UU. no logra impedir para regularizar la navegación de los petroleros. (Foto: Gentileza BBC)
Con el frente nuclear bloqueado, la tregua en duda y el tránsito marítimo bajo presión, el escenario se mueve en un equilibrio inestable.
El nuevo intento de negociación entre Estados Unidos e Irán volvió a chocar contra el mismo obstáculo: el programa nuclear. La última propuesta presentada por Teherán - canalizada a través de mediadores regionales - plantea un esquema escalonado para frenar la guerra, pero deja el tema nuclear para una etapa posterior, algo que Washington rechaza de plano.
El plan iraní busca primero consolidar un alto el fuego y estabilizar la región, con especial foco en reabrir el estratégico estrecho de Ormuz y normalizar el tránsito marítimo. Recién en una tercera fase se discutiría el enriquecimiento de uranio y el futuro del programa nuclear.
Esa secuencia es, justamente, el punto de quiebre. La Casa Blanca insiste en que cualquier acuerdo debe abordar desde el inicio las capacidades nucleares iraníes, consideradas el eje del conflicto. El presidente Donald Trump ya dejó claro que no aceptará un pacto que postergue esa discusión, lo que enfrió aún más las expectativas de una salida diplomática.
El proceso de paz avanza a paso lento y con riesgo constante de retroceso. El estrecho de Ormuz sigue complicado para la navegación de los buques petroleros. Para Teherán, el plan nuclear iraní no está en discusión. Dos temas centrales para Trump en los que no puede mostrar ningún avance tras 10 semanas en guerra.