En este contexto, la Casa Blanca le dio a Irán un plazo de pocos días para presentar una propuesta unificada, lo que refuerza la presión diplomática pero también eleva el riesgo de una reanudación del conflicto.
Aunque Trump insiste en que todavía hay margen para un acuerdo, fuentes oficiales reconocen que las diferencias siguen siendo profundas. Con miles de muertos desde el inicio de la guerra y el impacto económico en aumento, el escenario sigue abierto y volátil. Irán quiere negociar desde una postura de poder. Sostiene con su "prioridad" para regular el paso por Ormuz y denuncia que EE.UU. es quien no respeta la tregua con su propio bloqueo.
Así, la incertidumbre es la nota oficial que caracteriza este proceso que por el momento, lleva 9 semanas en guerra.
La tregua inconclusa y sin avances
Por dónde se lo mire, este proceso para intentar frenar la guerra de Medio Oriente es una situación incomprensible. Estados Unidos amenaza mientras dice que va a la cumbre de Pakistán. Pero luego demora el viaje de la delegación oficial. Por el otro lado, Irán ni siquiera anuncia la partida de los negociadores hacia Islamabad.
En ese contexto se desarrollan los ingentes esfuerzos de Pakistán por lograr que vuelvan a negociar. El régimen iraní atraviesa un momento crítico tras resistir los ataques de Estados Unidos e Israel, pero ahora enfrenta un nuevo frente de conflicto: sus propias divisiones internas. Se los ha visto y escuchado al canciller, al presidente y al jefe del Parlamento. Pero de Mojtaba Khamenei, teóricamente sucesor de su padre como guía superior del país, no se sabe absolutamente nada.
En medio de negociaciones para consolidar una tregua, distintos sectores del poder en Teherán no logran acordar una estrategia común. Por un lado, la Guardia Revolucionaria y figuras de línea dura impulsan mantener una postura firme frente a Washington. Por otro, dirigentes políticos consideran necesario avanzar en un acuerdo que alivie la presión económica y militar.
estrecho de ormuz y petroleros
Los barcos en el estrecho de Ormuz y el golfo de Omán. Presos de la incertidumbre, como todo el mundo. (Foto: Reuters)
Esta fragmentación complica seriamente las conversaciones de paz. Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, exige una propuesta clara y unificada como condición para avanzar, mientras mantiene medidas de presión como el bloqueo en la región.
La falta de consenso interno debilita la posición negociadora de Irán y aumenta la incertidumbre sobre el futuro del conflicto. Analistas advierten que, aunque el país logró resistir los ataques externos, el verdadero desafío ahora es político: definir hasta qué punto está dispuesto a ceder sin poner en riesgo la estabilidad del régimen.
En este contexto, la tregua sigue siendo frágil y las negociaciones avanzan con dificultad. Washington espera y amenaza al mismo tiempo. Mientras tanto, Irán espera. Mantiene el control frágil del estrecho de Ormuz. No se sabe quién manda, pero no hubo cambio de régimen y además, el programa nuclear está disminuido pero no abandonado. Ni mucho menos.