Game of Thrones 8x02: la nostalgia de saberse muerto

Guido Albamonte
por Guido Albamonte |
Game of Thrones 8x02: la nostalgia de saberse muerto

Pasó otro domingo místico a nivel mundial y eso que solo GOT supo lograr de 2011 para acá: que las personas se junten a ver una serie. Y esa expectativa hoy en día radica en David Benioff y D.B. Weiss, ambos ya distantes de los libros escritos por el icónico George RR Martin.

Terminó el primer capítulo y si bien apagamos la tele con gusto a poco, tenía sentido que el hilo narrativo tenga forma de introducción. ¡Casi dos años sin vernos! Esto es tuyo, esto es mío, vos acá, vos allá y a otra cosa, empecemos a jugar.

[ACÁ FINALIZA LA LECTURA SIN SPOILERS]

Bueno: el segundo capítulo fue muy similar al primero, quizás con algunos conflictos comenzando a brotar y el gigante de HBO pareciera entrar en el terreno de “esto que tengo y voy a perder pronto” o el premonitorio “todos vamos a morir” de Tormund. Entonces, si mis diálogos son mi bandera (o por lo que nos sentimos enamorados en el momento del flechazo) me aferro a ellos pero con la melancolía y cursilería antes ausente, en tono de despedida, y dejo apartado el ida y vuelta confrontativo, político y hasta filosófico.

Sino, ¿qué sentido tiene una reunión de consorcio en tónica ‘Friends sin reidores’ como la que se dio al lado del fuego con Sir Davos CONTENIENDO UNA RISA. Davos, ¿es usted? En el medio de este zafarrancho, Jaime toma dos copones de vino y nombra ‘caballero’ a Brienne. Un verdadero delirio: “Che, yo si quiero te hago caballero”. “Ay, no sé… Bueno dale”.

Ojo, amamos a nuestra guerrera favorita, pero Tormund, ¿sos vos el que aplaude y sonríe enamorado de Brienne, cuando nos enseñaste que ser salvaje comprende otra sensibilidad? El foco de la cuestión es: ¿dónde quedan las psicologías de los personajes y sus recorridos en estas siete temporadas?

Me doy cuenta que todo concluye al fin, nada puede escapar… ¿y me llega al cuerpo toda la ternura y la inocencia antes inexistente? Dudemos. O quizás fue una parodia y llegamos tarde.

Párrafo aparte para los diálogos relevantes cortados abruptamente por un ingreso eventual que rompe el clima: caso Sansa-Daenerys (cómo te plantaste, San), caso Jon-Daenerys (te la ves fulera, Dany). Aquí antes había un guión y no una casualidad evasiva.

Sí podemos destacar al Bran ácido y sarcástico que dice no ser él (YA SABEMOS QUIÉN SOS), cuando menciona “las cosas que hacemos por amor” a Jaime. O la memorable escena erótica de Arya y Gendry: de repente Maisie Williams deja a un costado el traje de niña asesina para convertirse en femme fatale.

Incluso la presencia certera de personajes secundarios: Lyanna Mormont bancando la parada y diciendo que no es menos que nadie, Samwell avisando que es el ÚNICO HOMBRE VIVO en matar a un White Walker (era hora que muestres tu carta) o el Gusano Gris y un futuro poco prometedor junto a Missandei.

El final nos dejó agarrados de la silla, del sillón o de quien tengamos al lado, porque claro, se vienen los caminantes blancos y con ellos viene “la muerte” (así describe Gendry a Arya a esta especie de zombies de hielo). Y AHORA te quiero ver.

Quedan 4 capítulos de casi una hora y media cada uno, donde se abordará la Gran Guerra con sangre, muerte y, esperemos, traiciones. De esas que venimos extrañando.

Adelanto de Game of Thrones 8x03:

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