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Poco ortodoxa: la serie furor de Netflix contada por la protagonista en la vida real

Poco ortodoxa: la serie furor de Netflix contada por la protagonista en la vida real
Poco ortodoxa: la serie furor de Netflix contada por la protagonista en la vida real

Deborah Feldman, la mujer que vivió lo que cuenta la serie Poco ortodoxa, lo narró en un libro.

Ya vieron a Esty, el personaje de la serie Poco Ortodoxa. Vieron su mundo: matrimonios arreglados, asesoras prenupciales, mujeres casadas rapadas que usan peluca para salir, la religión ordenando la vida entera. Vieron los hombres con esos grandes sombreros de piel.

Vieron a esa chica que no sabe ni si tiene vagina y el horror de la noche de bodas y las noches que siguen. ¿Vieron eso? Es lo que contó Feldman en Unorthodox: the scandalous rejection of my hasidic roots (algo así como "Poco ortodoxa, el escandaloso rechazo de mis raíces jasídicas").

¿De qué trata Poco ortodoxa?

La serie nos narra la vida de Esty (Haas), de 19 años, mujer que forma parte de la estricta comunidad Satmar, del judaísmo jasídico, quien se cuestiona su futuro en dicho grupo religioso.

Tras casarse y sin lograr ser feliz, decide huir de Williamsburg, Brooklyn y dejar atrás a su esposo Yanky (Amit Rahav). Con Alemania, donde vive su madre, como destino, Esty buscará una nueva vida mientras su esposo y el primo de este, irán tras ella para traerla de regreso.

Poco ortodoxa se estrenó el pasado 26 de marzo y se ha convertido en la última sensación del servicio. De hecho, entró al top 10 de series y películas más populares de Netflix y alcanzó un 8,3 de puntuación en IMDb.

Lo que cuenta la serie de Netflix lo vivió Deborah Feldman, y escribió sobre eso

Deborah Feldman nació en 1986, no en el siglo XIX. En Nueva York, no en un pueblito perdido de Polonia. La serie es una radiografía muy precisa de la colectividad jasídica de Williamsburg, Brooklyn, que transcurre en paralelo a la contemporaneidad extrema de la Gran Manzana.

Su vida fue similar a las de Esty pero no exactamente igual: Netflix tiene sus licencias aunque es fiel al clima opresivo. En la realidad, Deborah creció con sus abuelos porque su madre -que había llegado desde Inglaterra para casarse- dejó la comunidad cuando ella era chica y su padre tenía problemas mentales.

Una casa tradicional donde cualquier sensualidad femenina es abortada, donde la abuela canta pero sólo si no está el abuelo -la voz es sensualidad-, donde el inglés es considerado una puerta a Satán -hablan en idish- y aunque la vida de los varones está consagrada a la lectura y la interpretación de los textos sagrados, una mujer no puede leerlos.

De hecho, una de las rebeldías de Deborah es comprar... ¡Un Talmud! (es decir, una obra sobre discusiones rabínicas). Allí descubre que el Rey David no era tan santo como le habían dicho (había mandado al frente de batalla al marido de una mujer para quedarse con ella que, horror, ¡no era virgen!).

Ahí, dice, perdió su inocencia. "Dejé de creer en la autoridad y empecé a sacar mis propias conclusiones sobre el mundo en el que vivía"). Al menos una vez por capítulo, Esty aclara que no tuvo "una educación adecuada".

Pero Deborah es una nena, al fin y al cabo. También lee y esconde un Harry Potter, Mujercitas y los libros de Roald Dahl, textos que suelen leer los chicos y que, quieran o no, le muestran que hay otras vidas posibles, con finales felices.

"El arrepentimiento es tarea cotidiana -escribe Deborah-, en las oraciones de cada mañana nos arrepentimos por adelantado por los pecados que cometeremos en el resto del día" .

Pantalones, prohibidos. Y el pelo, claro, el pelo. Una "vanidad" no permitida: las mujeres judías ortodoxas suelen llevar pañuelos o pelucas pero en esta comunidad, además, les rapan la cabeza cuando se casan, no sea cosa. Por eso entre las imágenes promocionales de la serie está la del momento en que tira la peluca: se está sacando de encima ese pasado. No es fácil.

Cuenta Deborah en el libro: "La asimilación, dice siempre mi maestra, fue lo que motivó el Holocausto. Tratamos de mezclarnos y Dios nos castigó por traicionarlo".

En la serie Moishe es un primo matón que la va a buscar a Alemania y le deja a mano un revólver "por si lo quiere usar".

En la vida de Deborah hubo un primo Moshé que trató de violarla en un sótano. Cuando ella se anima a contar algo, otra mujer de la familia simplemente murmura: "Son todos animales". Pero Deborah se venga. A Moshé ya lo echaron de la escuela y es difícil de casar.

Cuando logren encontrarle una novia la llamarán para pedir referencias y ella no será tan elogiosa. Ese matrimonio cae y finalmente le traerán una chica religiosa de Israel porque "los padres en Israel son tan pobres que entregan a sus hijas a cualquiera que pueda pagar".

En la serie la chica se va con lo puesto y embarazada -se enterará después- a Berlín, donde vive su madre, que también escapó. En la realidad, Deborah se casó -¡a los 17 años!-, tuvo un hijo casi dos años después y empezó a estudiar literatura en la universidad Sarah Lawrence.

Quería escribir, quería llevar un diario íntimo pero temía que el marido lo descubriera, así que -no era el siglo XIX, dijimos- arrancó con un blog anónimo al que llamó "Hasidic feminist". El nombre del blog marcaba al contradicción: no se puede ser jadísica -una corriente ultrarreligiosa del judaísmo- y feminista.

En el blog escribió sobre cómo había vivido y las cosas que le decían y, ah, llamó la atención. Tanto que, para refutarla, alguien hizo un contrablog con el mismo título: si hoy se busca "Hasidic feminist" aparecerá una refutación de la historia de Feldman. "Poco ortodoxa y poco veraz", dice.

En ese momento, cuando el blog era el blog de la joven Feldman, hubo quienes no le creyeron, quienes le dieron consejos, quienes le contaron sus propias historias. Finalmente, le hicieron un contrato para publicar el libro. Con el contrato en la mano y una estrategia para que no le sacaran al nene -algo bien difícil en esos casos según muestra el documental One of us- se fue de casa.

La escena no es tan extrema como la de la serie -una jovencita que prácticamente no salió del barrio y de repente vuela sola a otro continente y se las arregla para dormir en cualquier lado- pero conmueve: "Me alquilé un Kia blanco chiquito y lo llené con tantas cosas como podía aguantar. Senté a Yitzy en su asientito y vi cómo observaba las cajas y bolsas de residuos que había apretujado en cada centímetro. No dijo nada, sólo se puso el pulgar en la boca y se quedó dormido apenas subimos a la autopista".

Pero lo más importante que muestra el libro -y la serie no- es la evolución de una conciencia. "Quizás no hay plagas, sólo la inestabilidad de la naturaleza. Quizás no hay consecuencias, sólo fealdad. Quizás el castigo solo viene de la gente, no de Dios", piensa en un momento, contra toda enseñanza. Y qué incomodidad tener esas ideas. Después deslizará que ya no piensa en idish... shhh. Y la paradoja: ¿en serio Dios se preocupa por el largo de la pollera de una chica en Brooklyn?

Es esa chica, la que realmente no supo que tenía vagina hasta días antes de casarse -una de sus amigas sangra porque el marido, que tampoco sabía "se equivocó de agujero"-, la que va a la biblioteca clandestinamente, la que denuncia pedofilia en vano, la que un día se pregunta qué pasa si deja de ser jasídica, es ella, Deborah Feldman, quien contesta, desde Berlín, donde vive desde hace cinco años, las preguntas de Clarín.

¿La serie tendrá segunda temporada?

Hasta el momento, Netflix no ha realizado ningún anuncio sobre el futuro de la ficción, pero por lo visto en el último capítulo, donde Moishe encara despiadadamente a Esty, quien no puede más que pedirle ayuda a Leah, y después de la audición de Esty, ella y Yanky ponen las cosas en claro, es poco probable que “Poco ortodoxa” consiga una nueva temporada.

¿Qué es el judaísmo jasídico?

El jasidismo o hasidismo es una filosofía, un modo de vida, y una interpretación mística del judaísmo ortodoxo. Su fundador fue el rabino polaco Israel ben Eliezer (Baal Shem Tov) (1698-1760), quien enseñó como doctrinas principales que Dios está en todas partes (omnipresente), y que el ser humano puede comunicarse con él.

¿Qué novela adapta Poco Ortodoxa?

Poco Ortodoxa es una adaptación de la novela best-seller homónima escrita por Débora Feldman y basada en su propia autobiografía. Está protagonizada por Shira Haas, Jeff Wilbusch y Amit Rahav.

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