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En el choque de punteros, Boca sufrió el funcionamiento colectivo de Argentinos Juniors

Santiago Cantenys
por Santiago Cantenys |
En el choque de punteros, Boca sufrió el funcionamiento colectivo de Argentinos Juniors

En el empate entre los líderes de la Superliga fue evidente que Boca no tiene claros los caminos hacia el arco rival y cuando un equipo le exige ideas para atacar sus dudas se resaltan aún mas: Argentinos Juniors lo sabía y así jugó.

Gustavo Alfaro presentó una línea de cuatro defensores con dos laterales ofensivos, Buffarini y Fabra. De cinco jugó Ivan Marcone que tuvo por delante cuatro medios ofensivos, dos de los cuáles son creadores que basan su juego en la doble P: pensar y pasar, Alexis Mac Allister y Bebelo Reynoso. En el 4 1 4 1 Salvio fue (¿curiosamente?) segundo punta y no wing. Wanchope Ábila jugó de nueve, tan obvio como efectivo.

Argentinos juniors salió decidido a molestar a Boca en dónde más dudas presenta: la transición del mediocampo hacia el ataque. Se paró 4 2 3 1 y apostó a ser un equipo corto. Y dio pelea el Bicho.

El Xeneize sufrió la presión del visitante. Bebelo y Alexis eran obligados a jugar de espaldas por Francis Mac Allister y Fausto Vera. Mas adelante Silva, Colman, Hauche y Batallini apretaban coordinados. ¿Cómo lo hacían? Tres acciones puntuales: primero custodiando a Marcone y Capaldo (perdió doce balones en el PT); después presionando sobre el balón y los posibles receptores y por último, el que perdía la pelota en ataque corría inmediatamente para recuperar o provocar el error.

¿Las consecuencias de este funcionamiento? Boca tenía que defender después de perder el balón en salida, con jugadores a contra pierna y con defensores corriendo hacia atrás sin tiempo de vigilar sus espaldas.

Julio Buffarini ayudo a romper la presión. Después de los primeros diez minutos el cordobés empezó a ser profundo por derecha y obligó a Elías Gomez a defender. En ese sector Salvio jugaba por adentro como segundo punta y no por afuera. El bicampeón de la Europa League con el Atletico de Madrid recibía poco de frente, el perfil con el que exhibe sus mejores armas: la velocidad y la gambeta.

Fue lúcido Boca en el gol. Hilvanó cinco pases de arco a arco. Andrada, Izquierdoz, Fabra y la conexión que le da volumen de juego: Bebelo-Alexis. El cordobés metió un pase entre líneas para el ex Argentinos que se soltó y apareció como wing izquierdo a la espalda de Torrén: en la misma acción sacó a Angeleri fuera del área y aprovechó un espacio vacío (Sandoval estaba afuera por un golpe). Mostró su jerarquía con un centro de zurda. Es cierto que Chavez reaccionó mal y dejó un rechazo corto en la cabeza de Abila, pero Argentinos se desarmó por única vez en defensa y abandonó, en el área, al nueve rival (un pecado ante un delantero que solo desequilibra en ese sector). Para colmo Elías Gomez miró pelota y no el rival.

El primer tiempo se cerró con otra maniobra inteligente de Boca. Alexis leía bien los movimientos de sus atacantes. A dos minutos del entretiempo apareció a la espalda de Angeleri y lejos de Torrén (despistados por Salvio, Abila y Capaldo) pero falló de derecha solo frente al arquero. Cuando Boca había entendido cómo romper la presión y la telaraña del Bicho llegó el descanso.

Argentinos tuvo más la pelota pero falló en elegir el centro para atacar: Lopez e Izquierdoz dominaron a Silva y Marcone le ganó la batalla a Colman (perdió trece balones en el PT). No tuvo duplas por los costados el Bicho en ese capítulo. Y abusó de los centros en movimiento.

En el segundo tiempo Boca repitió malos hábitos de la era Alfaro. No se defendió con la pelota y se recostó en sus centrales, hasta que fallaron. En el gol del empate Lopez e Izquierdoz no hicieron lo que tanto se les elogia: anticipar.

Torren avanzó en campo rival con nueve jugadores de Boca detrás de la línea de la pelota pero ninguno presionó. Se movió Argentinos en ofensiva. Y Boca se desorientó. Batallini recibió el pase como centrodelantero y asistió de taco a Silva. El nueve salió del área para volver a entrar por sorpresa. Y no lo encontraron los defensores xeneizes. El uruguayo picó al espacio y midió la lenta salida de Andrada, cuando el arquero se agazapó se la picó. Menos fue más: dos toques de primera en el área alcanzaron para vulnerar el arco menos vencido del campeonato.

Argentinos fue por el triunfo con sus conocidas virtudes. Colman y Silva siguieron complicando la salida de Boca (así legó la amarilla de Izquierdoz). Batallini y Hauche frenaron a los laterales y solo el movimiento de Mac Allister le daba opciones a los centrales. ¿Cómo se entiende que Alfaro lo haya reemplazado por Zarate? ¿Por qué mantuvo el doble cinco de Marcone y Capaldo?

Boca no llegó más. Cambió elaboración por velocidad. Zarate y Villa por Alexis y Bebelo. Todos terminaron impotentes en tres cuartos, incluso Hurtado que entró por Abila. Allí Argentinos siguió rodeando a los rivales con un doble movimiento: comprimió espacios sin pelota para quitar y se expandió para mover el balón.

El partido fue chato y con pocas llegadas por dos razones: le faltó pisar el área a los mediocampistas de Dabove y Boca mostró demasiada quietud en ofensiva, además de abandonar a Alexis en la elaboración.

El balance final no sorprende. Boca hizo la diferencia con sus individualidades y Argentinos ofreció un funcionamiento colectivo con movimientos coordinados. Dos cosas quedaron claras: el empate fue justo y el Xeneize deberá mejorar para enfrentar grandes desafíos.