Michael Owen debutó en Liverpool a los 17 años y en su primer partido anotó un gol. Al año siguiente, con 18, fue uno de los puntos altos de Inglaterra en el Mundial de Francia 1998 -le marcó un golazo a Argentina- y a los 21 ganó el Balón de Oro. Para entonces, ya se había lesionado el tendón de la corva (músculo del posterior del muslo), afectación que lo marcaría el resto de su carrera y de su vida.
