Una cuestión de fe
Armani fue transferido a Colombia en 2010 luego de que en un amistoso de pretemporada entre Deportivo Merlo y Atlético Nacional lo vieran a atajar. Cuando llegó al aeropuerto de Medellín, nadie lo esperaba. Arribó como el cuarto o quinto arquero del club. “Hacía turismo de día y de noche me la pasaba llorando. Jugué un solo partido a fin de año, fuimos a penales y no atajé ni uno”, recuerda Armani sobre sus inicios en Medellín.
En 2011, cuando aún no atajaba en Nacional, conoció a Daniela Rendón, su actual esposa que es modelo y quien lo introdujo en la religión. Daniela, proveniente de una familia muy creyente, comenzó a llevar a Franco a la Iglesia cristiana, a la cual Armani se aferró en aquellos tiempos de 2012 cuando se recuperaba de la rotura de ligamentos.
Iba a la Iglesia los miércoles y domingos junto a Daniela. Uno de esos días, el pastor lo llamó aparte. “Dios te va a levantar, a partir de ahora te vendrán los éxitos”. Armani empezó a ir a la Iglesia más asiduamente. “No creía en Dios, hoy le atribuyo a la Iglesia todo lo que me empezaría a pasar en el fútbol”, dice el arquero de River.
Otra vida de la mano de los éxitos
Armani volvió a jugar y empezaron los éxitos. Se ganó la titularidad y se convirtió en ídolo y referente de Nacional de Medellín. Ganó campeonatos, la Copa Libertadores 2015, jugó el Mundial de Clubes…. Con 13 títulos se convirtió en el futbolista más ganador de la historia del equipo.
“Mi esposa es muy creyente. Al lesionarme estaba muy triste y ella me llevó a una iglesia cristiana. Me sentí muy bien y me empecé a aferrar a Dios, a creer en él y mi carrera comenzó a crecer. Volví a atajar, conseguí muchos títulos y hoy en día sigo aferrado a Dios”, explicó Armani en TyC Sports cuando se convirtió en refuerzo de River.
Sin tanto tiempo para ir a la Iglesia por tantos partidos que jugaba, Armani seguía en contacto con el pastor colombiano y lo llamaba desde la concentración. Le hacía llegar las prédicas de los miércoles y Franco oraba antes de cada encuentro.
“Las cosas pasan por algo. Dios me puso esa lesión para decirme ‘no te vayas de Nacional, que vienen cosas muy buenas para vos’. Fue el camino. Fue Dios el me llevó a conseguir todo, a la posición en la que estoy. Dios tenía algo para mí”, mostró su fe Armani. Ahora sueña con llegar a la Selección y jugar el Mundial de Rusia. Para él, es cuestión de creer y tener fe.