En la denuncia, la mujer relató: “Cuando empecé a trabajar con Lugones en el APreViDe, empezó a preguntarme sobre mis gustos personales, si me gustaba comer pastas o si querría trabajar en las canchas. Ante eso, yo respondí que quería hacer el mismo trabajo que mis compañeros”.
De esta manera, la efectiva policial sostuvo que “de manera descolgada empezó a llamarme para invitarme a cenar” y añadió: “ Con excusas, rechazaba la invitación. Al otro día de la invitación me tenía que aguantar un trato distinto, con caras de enojo y un trato cortante, obviamente por mi rechazo”.