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Menotti y la reivindicación tardía de un nombre ilustre para salir del pozo

Hugo Balassone
por Hugo Balassone |
Menotti y la reivindicación tardía de un nombre ilustre para salir del pozo

Hace poco tiempo, Jorge Valdano dijo “cuanto más lejos estamos de Menotti, más lejos estamos del fútbol”. Y la dirigencia de AFA, después de explicar por qué no le ofrecieron el cargo de técnico de la selección mayor a Marcelo Gallardo, y de designar a Roberto Ayala como asistente de Lionel Scaloni, decidió acercarse a Cesar Menotti nombrándolo director de selecciones nacionales.

El cargo puede despertar una gran duda respecto de alcances e injerencias. Estamos seguros de que Menotti le pondrá conceptos y valores a su nueva función. Y seguramente su sabiduría será más necesaria en el fútbol formativo de las selecciones que en la mismísima mayor. Su protagonismo será mucho más relevante si logra darle contenido a la palabra proyecto. Podemos creer en el largo plazo con Menotti. Su prédica eterna prioriza disfrutar el camino y entender para qué se recorre.

La sabiduría de Menotti debiera servir para diseñar los mecanismos adecuados para proteger nuestros recursos. Fijar pautas que nos hagan más competitivos. Tenemos una liga en donde los buenos futbolistas, como el reciente caso del chico Leonadro Balerdi, son vendidos a Europa casi sin pisar Primera División. Y si bien ningún club puede resistirse a las leyes del mercado, se podría disponer que ningún futbolista pueda ser transferido sin antes jugar una temporada en la élite de nuestro fútbol. Este pueda resultar apenas un caso a debatir como tantos otros. Pero ahí debiera ser consultado el Flaco para trazar un nuevo orden.

El advenimiento de nombres ilustres como Menotti sirve para que los dirigentes atenúen sus responsabilidades ante el primer traspié. Por ahora, muchos apelan al recurso del manager en los clubes, sobre todo como un atajo que resulte menos espantoso si todo sale mal.

En diciembre del 82 dejó la AFA después de 8 años como entrenador de la selección. Su figura perdió entidad y valoración por un medio demasiado cruel que, lejos de escucharlo, lo consideraba un charlatán. La reivindicación tardó pero llegó. Hoy volvimos a Menotti, que no es lo mismo que volver al pasado sino apelar a su experiencia para salir del pozo. Y porque además, como dijera alguna vez el propio Flaco, “el tiempo pone cada cosa en su lugar”.