A Raphael Varane nadie podrá quitarle el honor de ser campeón del mundo, pero hoy probablemente jugó el peor partido de su vida: dos groseros errores suyos derivaron en dos goles para Manchester City.
A Raphael Varane nadie podrá quitarle el honor de ser campeón del mundo, pero hoy probablemente jugó el peor partido de su vida: dos groseros errores suyos derivaron en dos goles para Manchester City.
En el primer tiempo, con la pelota dominada, se durmió y se dejó quitar el balón por Gabriel Jesus, que centró hacia atrás para que Raheem Sterling sólo la empuje. Y en el complemento, falló dos veces en la misma jugada: primero erró un cabezazo y luego su pase atrás quedó corto y le sirvió el gol al delantero brasileño del equipo inglés. Para el olvido,