En este fútbol de ahora, en el que las palabras tienen cada vez menos valor, Mauricio Pochettino cumplió con la suya. El entrenador argentino rechazó ser entrenador del Barcelona, para asumir en lugar de Ernesto Valverde, quien hoy fuera despedido. ¿El motivo? Por su cariño con el Espanyol, el clásico del equipo de la ciudad.







