En ese sentido es mas sencillo mudarla al Metropolitano de Barranquilla. ¿Por qué? Porque la capacidad (46,692 espectadores) disminuye solo en dos mil su capacidad con relación a Santiago. Además, Barranquilla albergará el desenlace de la Copa América que Colombia organizará junto a Argentina, el año próximo, y el presidente de su Federación, Ramón Jesurum, es oriundo de dicha ciudad y muy cercano a Domínguez. Sería un gran espaldarazo político para el ya bien considerado dirigente cafetero.
El tercer candidato que tienen en mente es el Monumental de Lima. La Federación Peruana ya avisó que está dispuesta a hacerse cargo, pese que atraviesa una crisis institucional tan grande que le hizo perder la organización del Mundial Sub 17 que ahora se desarrolla en Brasil. ¿Lo positivo? La capacidad. El estadio en el que hace de local Universitario puede albergar unas 80,093 personas. La Conmebol lo tiene en cuenta.
Otra ciudad que se nombró, pero que corre de atrás, es Montevideo. El problema de la capital uruguaya es que la Conmebol no está conforme con la iluminación del estadio Centenario -aspecto que la Asociación Uruguaya prometió solucionar-.
Nadie dirá nada en on, pero en off el fútbol sudamericano sabe que la final del 23 de noviembre que enfrentará a River y Flamengo pende de un hilo de jugarse en Santiago. Por eso mismo, la Conmebol ya tiene varios planes alternativos para evitar que, como si ocurrió el año pasado, la Libertadores se tiña de verguenza.