Acá estamos muy parados, casi cómodos, diría. Debe trabajarse con urgencia en un protocolo de regreso a los entrenamientos. Se impone estar listos para el momento que los políticos levanten el pulgar. Eso significa invertir en apertura de los clubes, desinfección, controles médicos. Todo plata, pero también dignidad para el trabajador del fútbol y los empleados de las instituciones.
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Un asistente del Inter de Porto Alegre limpiando las máquinas.
Un asistente del Inter de Porto Alegre limpiando las máquinas.
Los entrenamientos por zoom no pueden ser eternos. El plan B es salir a la cancha. Hablamos de prácticas y no partidos, por ahora. Será dentro de 15 días, un mes, pero hay que tenerlo planificado.
Acá, por ahora, los clubes elaboraron un proyecto para dejar a 2000 jugadores sin trabajo. Es decir, de dignidad y solidaridad, nada. En la Argentina la pelota no rueda, está embarrada y no se preocupan por limpiarla.