Con políticas y billeteras distintas: Brasil y España mueven a sus futbolistas, Argentina sigue con la pelota parada

Darío D'Amore
por Darío D'Amore |
Con políticas y billeteras distintas: Brasil y España mueven a sus futbolistas, Argentina sigue con la pelota parada

Para Jair Bolsonaro el “futbol es una cuestión de estado”. Para Alberto Fernández es una actividad que “puede esperar”. En Brasil hay más de 107.000 infectados y 7.300 muertos, cifra muy superior a la Argentina y con un grado de letalidad también más alto. En el país vecino ronda el 7 por ciento y aquí el 5.

Allá, Bolsonaro sugirió que los equipos vuelvan a entrenar, aquí la realidad es otra y no sólo por lo político. En la Argentina los clubes están asfixiados y peleándose con sus jugadores y con el gremio para achicar presupuestos.

Las imágenes del Inter o Gremio de Porto Alegre con controles exhaustivos para sus jugadores, integrantes del cuerpo técnico y empleados en general parecen lejanas en nuestro país. Aunque algún día tendrá que ocurrir. Para eso faltan dos cuestiones básicas: 1) la decisión política y 2) la plata, la billetera que está flaca en la mayoría de las instituciones locales.

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Andrés DAlessandro siendo controlado en el entrenamiento del Inter.
Andrés D'Alessandro siendo controlado en el entrenamiento del Inter.

Por cuestiones de curva de contagio, de situación climática (en Europa es Primavera) es más lógico ver a Messi, a sus compañeros, a los jugadores de Real Madrid o Atlético Madrid llegar al centro de entrenamiento para los exámenes de coronavirus, que observarlo aquí al lado. Andrés D'Alessandro (figura del Inter de Brasil) y Eduardo Coudet (entrenador) fueron dos de los argentinos que pasaron los controles y ya practican diariamente, en grupos de 4 ó 5 personas, con alcohol para limpiar las máquinas y manteniendo una distancia prudencial.

Acá estamos muy parados, casi cómodos, diría. Debe trabajarse con urgencia en un protocolo de regreso a los entrenamientos. Se impone estar listos para el momento que los políticos levanten el pulgar. Eso significa invertir en apertura de los clubes, desinfección, controles médicos. Todo plata, pero también dignidad para el trabajador del fútbol y los empleados de las instituciones.

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Un asistente del Inter de Porto Alegre limpiando las máquinas.
Un asistente del Inter de Porto Alegre limpiando las máquinas.

Los entrenamientos por zoom no pueden ser eternos. El plan B es salir a la cancha. Hablamos de prácticas y no partidos, por ahora. Será dentro de 15 días, un mes, pero hay que tenerlo planificado.

Acá, por ahora, los clubes elaboraron un proyecto para dejar a 2000 jugadores sin trabajo. Es decir, de dignidad y solidaridad, nada. En la Argentina la pelota no rueda, está embarrada y no se preocupan por limpiarla.

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