Las palabras de Gallardo todavía retumban tanto en AFA como en el gobierno. La onda expansiva del reclamo del técnico de River provocó disputas entre los propios dirigentes, y hasta diferentes opiniones en el seno de la conducción del país.

Las palabras de Gallardo todavía retumban tanto en AFA como en el gobierno. La onda expansiva del reclamo del técnico de River provocó disputas entre los propios dirigentes, y hasta diferentes opiniones en el seno de la conducción del país.
Anoche en Radio La Red AM 910, el jefe de Gabiente Santiago Cafiero declaró estar “en línea con el deseo de Gallardo, estamos definiendo los protocolos necesarios para avanzar en la vuelta a los entrenamientos”.
La opinión de Cafiero concuerda con el mensaje del presidente Alberto Fernández, pero discrepa con el ministro de Salud, Ginés González García. Por ahora la decisión sanitaria es no habilitar los entrenamientos.
Lo que se avizora para los próximos días es una “grieta” entre los clubes de la Liga Profesional que verán más factible practicar en sus instalaciones con los testeos previos, sin esperar al ascenso. Todos sabemos que al cruzar el rubicón del 30 de junio con el vencimiento de los contratos y los nuevos acuerdos salariales de los jugadores, se empezará a activar la vuelta de la nueva normalidad.
Mientras tanto, los dirigentes aprovecharon una reunión por zoom el último viernes para recriminarle a Andrés Fassi (presidente de Talleres) sus críticas públicas. Y para oponerse al planteo de Gallardo recordándole que a mediados de marzo fue el único equipo que no se presentó a jugar. Cómo si no fuesen argumentos diferentes. Parecían con el libreto escrito. Gallardo expuso la comodidad en la que viven (no pierden, no los reprueban, cobran la tele y algo de la cuota social, y no gastan tanto). El estado ideal de un dirigente.
Aturde el silencio de aquellos jugadores emblemáticos que debieron acompañar al técnico de River, por los efectos que les provoca en sus físicos y a esta edad un parate tan prolongado. La falta de empatía de muchos futbolistas en este momento quedará en evidencia cuando todo esté juzgado y muchos colegas queden a la “buena de Dios”.
De repente habló Gallardo, y de manual, apareció un escueto protocolo sanitario para entrenar. Había que demostrar actitud. Aunque nunca hubo ni ingenio ni voluntad.