Para el principal protagonista de la derrota del PRO en Boca no fue un día más. Al contrario. Fue un día que no olvidará más. Empezó bien temprano. Llegó a primera hora, pasó por Parque Lezama y se metió en el búnker elegido por Identidad Xeneize. De ahí solo salió para hablar con los medios y denunciar irregularidades en los primeros minutos de unas elecciones que lo tuvieron dispuesto a darlo todo. Tal es así que había diseñado como plan el caer respaldado por 1000 socios que llenaron las mesas rápidamente.
Lo vivió acompañado de su familia. Estuvieron sus tres hijos (Florencia, Agustín y Lola) y sus hermanos. También fue especial que la más grande de sus hijas, Florencia, votara por primera vez en el club de sus amores. El día fue transcurriendo hasta que decidió ir a votar él. Ahí sacó el Román más hincha de Boca que se le recuerde. Salió del búnker en la terminal de la línea 53 de colectivos acompañado por decenas de hinchas que no se le despegaron ni un segundo. Ahí explotó gritando, cantando y saltando al ritmo del “Dale Bo…”.
Desde que se cerraron los comicios los boca de urna eran puro positivismo. “Quince puntos arriba”, fue el primer mensaje. "Todo bien. Va todo bien. Esperamos felices los números", decían desde el búnker. “Si le ganamos en el interior esto va a ser un baile”, se entonaban con el paso del conteo voto a voto. Y vaya que así fue. La fórmula que encabezó Jorge Amor Ameal sacó 20045 votos (52,84%), Gribaudo 11607 (30,60%) y Beraldi 6225 (16,41%). Y para comparar, y demostrar que la diferencia la hizo Riquelme, basta comparar con la elección de hace cuatro años en la que el oficialismo (por ese entonces liderado por Daniel Angelici) fue el ganador con 11.421 y la lista de José Beraldi sacó 6549. ¿Cuántos votos había sumado Ameal? 8063. ¡12 mil votos le sumó la espalda del máximo ídolo de la historia al electo presidente de Boca! No habrá figura más influyente para el hincha que Juan Román Riquelme en su club.
Su figura alcanzó para desarmar el lugar que significó la piedra fundacional del PRO de Macri. Por Boca pasaron todos los nexos del macrismo. Cuando era presidente del club pasaron Andrés Ibarra, Gribaudo, Francisco Quintana. El fiscal Carlos Stornelli fue jefe de seguridad. El comisario Fino Palacios, primer jefe de la Policía Metropolitana, fue gerente de seguridad. Hasta María Eugenia Vidal comenzó su relación con el saliente Presidente de la Nación en la Fundación Boca Social. Boca fue el verdadero semillero del PRO. Un PRO que perdió la ‘provincia 25’. Esa que nunca pensó perder hasta que Román salió a la cancha.