Grande Lape

Un River indestructible ante un Boca sin osadía ni lucidez

Hugo Balassone
por Hugo Balassone |
Un River indestructible ante un Boca sin osadía ni lucidez

River sigue siendo una fuerza indestructible. La fluidez de su juego viene adosada de una alta dosis de convicción y temple. A pesar de ser superior a Boca, ha quedado apenas abierta la serie por encontrarse con la respuesta de Andrada y cierta justeza para ser más categórico en el resultado.

Boca quedó prisionero de aquel presunto ¨planteo inteligente¨ de Alfaro en el empate conseguido por la Superliga y se aferró a un pseudo pragmatismo que lo dejó sin sustancia en su juego y alterando las virtudes de sus futbolistas de ataque.

A la larga, antes que a la corta, al fútbol lo definen las intenciones y las posturas. Y la construcción colectiva de este River está diseñada para imponer condiciones. Presionar para jugar. Disponer de variantes en el mediocampo para dominar. Ser generosos para recuperar lo más rápido posible y ambiciosos para expandirse y crecer desde la pelota.

Por supuesto que el juego de River muestra sus baches. Tiene vaivenes. Este tipo de propuestas depende de una precisión en la elaboración que demanda de mucha inspiración. Pero ni siquiera en esos lapsus que el equipo de Gallardo suele tener, Boca pudo arremeter con estocadas que pudieron dañarlo, más allá de un remate de Mac Allister que saca Armani y una definición fallida de Capaldo en el cierre de la primera parte.

Mientras Boca se quedaba con esas fotos que pudieron cambiar el destino (siempre hay situaciones puntuales que pueden modificar una trama), River seguía argumentando el guión que iba a tener la película. Se queda también en la anécdota Alfaro si entiende que el penal, bien sancionado a instancias del VAR por un cruce de Emanuel Más hizo inevitable el desarrollo del partido.

Boca nunca mostró osadía ni lucidez para revertir la adversidad. Alfaro eligió en función de la supuesta obediencia táctica alterar la naturaleza de los futbolistas que le podían aportar cierto juego. Boca nunca mostró osadía ni lucidez para revertir la adversidad. Alfaro eligió en función de la supuesta obediencia táctica alterar la naturaleza de los futbolistas que le podían aportar cierto juego.

La llamativa función encomendada a Soldano no hace otra cosa que demostrar como un entrenador es capaz de quitarle a un futbolista las herramientas para que se potencie. Los excesos de responsabilidades a Bebelo Reynoso y Alexis Mac Allister también son otra clara muestra.

Para buscar la hazaña, el futbolista xeneize deberá apelar más a su instinto individual que a un plan austero del técnico que solamente ha depreciado sus virtudes. Ya en un contexto límite, lo de Boca dependerá más que nada de la aventura y la rebeldía que de las precauciones y los temores.

En más de 20 días se jugará la revancha. River sacó una diferencia determinante. Los estados emocionales tendrán, más que nunca, una gravitación suprema. En esas cuestiones, la confianza del jugador luce a pleno cuando las condiciones de juego resultan más establecidas. Eso es un poco lo que le pasa a este inquebrantable equipo de Gallardo. Lo de Boca pasará por aferrarse a cuestiones más impulsivas para intentar el golpe inesperado.