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Y en una noche de Madrid, el River de Gallardo alcanzó la inmortalidad

Hugo Balassone
por Hugo Balassone |
Y en una noche de Madrid, el River de Gallardo alcanzó la inmortalidad

La noche será eterna, como la gloria que aguardaba al campeón de esta copa. Este River ha alcanzado la inmortalidad. La hegemonía sobre Boca de todo el ciclo Gallardo lo hace todo más brillante. La travesía hasta el Everest resultó compleja, de Racing a Independiente hasta Gremio, el último campeón. River les gano a todos.

En esta final superó adversidades, siempre estuvo en desventaja y nunca perdió la calma. La fuerza superior de este equipo pasa por la templanza para insistir sin desesperarse, virtud que alcanzan los grandes campeones.

De aquel primer tiempo donde Boca comprimió espacios inhibiendo el desarrollo de su juego, a un final con más facilidades a partir del ingreso de Juanfer Quintero y la expulsión de Wilmar Barrios.

River lo fue desgastando lentamente a Boca desde la tenencia para encontrar el momento y el lugar. Es por eso que se refleja el costo físico que le trajo traumas al equipo de Guillermo en el partido. También lo emocional tiene consecuencias sobre el físico.

Pero más allá de procurar razones de un triunfo o una derrota desde lo estratégico, en una final de esta dimensión todo se explica desde las emociones. Poco servirán de consuelo los atenuantes. Serán más excusas que otra cosa.

Mientras River buscará rematar el año más inolvidable de su historia en el Mundial de Clubes, con la posibilidad de enfrentar al Real Madrid, Boca buscará levantar la casa que tiene daños estructurales. Cualquier derrota en una final de América no implicaría rediseñarse. Sin embargo, esta derrota, especialmente, obligará a buscar nuevos horizontes. Como por ejemplo, el eje Angelici-Guillermo, cuestionado por caídas en los clásicos y de un tenor irreversible.

Gallardo se convierte en el personaje más trascendente de la historia de River. El tiempo le dará aún mayor relevancia. Son días que el hincha de River se pellizca, sabe que la vida lo está recompensando. Si aquella desgracia pasajera se atravesó con honor. Estas alegrías, plenas de orgullo, serán para todo la vida.