El año más desequilibrado fue 2004, año en el que los varones representaron el 75% del total de los ingresos (41 contra 14 incorporaciones de mujeres). En 2000, si bien solo fueron designados 3 varones, no se incorporó a ninguna mujer.
La desigualdad también se vio en los cargos: de los 743 jueces designados en esos 18 años, 499 fueron varones y 244 mujeres. Eso quiere decir que por cada jueza designada, 2 jueces varones fueron sumados a la justicia federal y nacional.
En cuanto a los fiscales, la desproporción es aún mayor: por cada fiscal mujer, hubo tres designaciones a fiscales varones (53 mujeres contra 148 varones).
Por último, al cargo de defensor hubo 117 designaciones de varones contra 71 de mujeres.