“Es decir, se les pagaba en términos más cortos y aparentemente con anticipo. Sin perjuicio de ello, no soy yo ni la Cámara Argentina de la Construcción la que tiene esa información”, aclaró.
Cuando se refirió específicamente a Cristina Kirchner, De Vido y José López se limitó a decir: “En lo que respecta al conocimiento que manifesté que tenía Cristina Kirchner, De Vido y José López era de la deuda que la Dirección Nacional de Vialidad tenía con muchas empresas contratistas del Estado”.
Por estos días de los cuadernos de las coimas, el nombre de Juan José Chediack saltó en los medios porque fue mencionado por Carlos Wagner como uno de los miembros de la red de empresarios cartelizados que se dedicaba a repartirse contratos de obra pública durante el kirchnerismo.
Ante el fiscal Carlos Stornelli, Chediack admitió como arrepentido la comisión de delitos, describió detalladamente y con crudeza la trama de sobornos durante el kirchnerismo, dijo que Cristina Kirchner estaba al tanto de todo, que José López tenía relación directa con la ex presidenta y que le hizo al menos cinco pagos a Julio De Vido.
"A todos nos quedaba claro que José López ganó a partir de la muerte de Néstor más vuelo, Cristina comenzó a apoyarse en él. El triángulo comenzaba a ser Cristina, López, Clarens", confesó.
¿Qué cambió en dos años para Chediack? ¿Por qué antes mintió y ahora se arrepiente y confiesa?
El caso revela con nitidez la importancia que tiene en la democracia en general y en la justicia en particular, la responsabilidad ciudadana por la verdad. Ser ciudadano requiere ser veraz y enfrentar las consecuencias. De lo contrario, lo que hacen este tipo de declaraciones es reproducir el sistema que dicen sufrir, porque mientras es remunerativo callar, callan y la rueda sigue girando.
Pero cuando las correlaciones de fuerza cambian, la estrategia también. Quizás la explicación la encontremos en Hobbes que decía que el temor es la pasión más fuerte y el temor que desataron los cuadernos generaron un efecto que refrescó mentes distraídas.