Los juicios más importantes sobre supuesta corrupción K conocidos como “Obra pública”, “la ruta del dinero K”, “Oil Combustibles”, sobre hechos de hace más de diez años, no tendrán sentencia este año.
Las causas ya elevadas a juicio “Hotesur”, “Los Sauces”, “Cuadernos”, “Memorándum con Irán”, “Dólar futuro”, “Odebrecht & Aysa”, “Odebrecht & Gasoductos”, entre otras, no arrancaron ni se sabe si sucederá, cómo ni cuándo.
Además, los tribunales orales de Comodoro Py están saturados. Los procesos contra los ex funcionarios kirchneristas son voluminosos, las causas que no tienen trascendencia pública son demasiados y aún tienen que sustanciarse grandes casos de violaciones a los derechos humanos.
Asimismo, la forma en que los magistrados encaran los juicios, de acuerdo a expertos en derecho procesal penal consultados, prolonga demasiado cada caso.
Al final de cuentas, el modo de trabajo y la cantidad constituyen un problema que se suma la lente política.
Todo hierve en tribunales. El nuevo episodio de los “Cuadernos” de Centeno originales no deja de llamar la atención en los tribunales.
De hecho ya hubo reacciones. El juez Claudio Bonadio le envió el viernes al mediodía los originales al Tribunal Oral Federal 7. Es que la defensa del ex ministro de Planificación, Julio De Vido, le pidió al tribunal que reclame la entrega de los seis cuadernos que fueron aportados por el periodista el diario La Nación Diego Cabot al fiscal Carlos Stornelli, presuntamente los originales de la documentación escaneada que dio origen a la investigación hace más de un año.
Por su parte, la defensa de Carlos Wagner pidió controlar los cuadernos e investigar al chofer Oscar Centeno.
Esos movimientos son el principio de diligencias lógicas desde el punto de vista del procedimiento. Gran parte de la investigación se juega en el origen de los enigmáticos cuadernos. Pero detectar la génesis de los textos, seguramente traerá polémicas.
Las causas de presunta corrupción “M” iniciadas en 2016, 2017 y 2018 tales como “Correo Argentino”, “Parques Eólicos”, “Soterramiento del Sarmiento”, recién se despiertan.
Otras como “Panamá Papers” siguen durmiendo. También aparecen nuevas denuncias que ahora son mejor recibidas como “malversación de fondos de la ANSES”, “Peajes” y “Paseo del Bajo”.
Tampoco tendrán resolución en 2019 hechos con más de diez años de antigüedad: el juicio por la construcción de la represa Yacyretá que arrancó después de treinta años, la causa Skanska en la que están acusados Julio De Vido y José López que fue elevada tras catorce años de iniciada y menos que menos la investigación de la pericia sobre el patrimonio del ex presidente de los noventa Carlos Saúl Menem, Zulema Yoma y Zulemita que fue pedida por una jueza después de quince años…
Mauricio Macri llegó prometiendo república, transparencia e independencia judicial y, aunque se va abrazado a esa bandera, en los hechos hizo todo lo contrario y desperdició la oportunidad de hacer una reforma profunda para mejorar el funcionamiento de la Justicia.
Desde el diez de diciembre, Alberto Fernández asumirá con una nueva oportunidad. Hasta ahora no se conoce su propuesta concreta para que algo de esto cambie alguna vez.
Juega a su favor, su paso por la Jefatura de Gabinete que coincidió con la renovación de la Corte Suprema y su experiencia en el campo del derecho penal. Pero carga sobre sus espaldas las tensiones del último gobierno de Cristina Kirchner con la justicia.