Lorenzetti estaba desgastado por una fuerte interna con Rosatti desde el primer día en que éste llegó a la Corte.También estaba desgastado por las denuncias de corrupción y pedidos de juicio político de Elisa Carrió y por todo lo que implica el mero paso del tiempo después de tanto tiempo ocupando ese espacio de poder. Sin embargo, aunque en el Gobierno dicen que fue una decisión de la Corte por sus internas, todo esto se parece más a un triunfo judicial de la alianza Cambiemos.
Lorenzetti le dijo a Clarín que “es tiempo de dar un paso al costado”, “los cargos no deben ser nuestro objetivo”. Julio Piumato, el titular del gremio delos judiciales, lo respaldó en Crónica TV y dijo que “esto es un avance del Gobierno contra el Poder Judicial (...) Lorenzetti había dicho que no iba a apoyar el ajuste”.
En el ala judicial más “republicana” de Cambiemos festejaron. “Es un cambio de época, con Rosenkrantz no podés hablar de un expediente, con Lorenzetti sí se podía”, “Decile a Angelici que pruebe ir a hablar con Rosenkrantz a ver cómo le va”, bromearon algunos. “La renovación de la Corte en su presidencia, es un eslabón más de la lucha por la República, el fin de la impunidad y la extorsión”, dijo Carrió en su cuenta de Twitter.
El 3 de septiembre, día en que las papas quemaban en la Rosada con el dólar a 40 y en el que Cristina Kirchner declaraba ante Bonadio por los cuadernos K, Carrió apareció por los pasillos de Comodoro Py. Había ido a denunciar a Lorenzetti: esta vez por irregularidades en el manejo de la morgue judicial.
Fuentes oficiales le confiaron a A24.com que el Gobierno está “en estado de alerta” porque piensan que Lorenzetti se va a querer vengar. “Lorenzetti usaba la Corte Suprema como una galera de la que sacaba expedientes y ahora tememos que saque uno para mostrar el poder que tiene y también dañar al gobierno”.
Algunos “mal pensados” van incluso más allá y se preguntan si tuvo algo que ver en todo esto la postura de Lorenzetti de salir a jugar tan fuerte con Comodoro Py respaldando a Bonadio en la causa de los cuadernos en la que el establishment, sobre todo los empresarios, están tan complicados. ¿Lo dejaron solo?
Internas, dimes y diretes y acusaciones recíprocas. Como un disco rayado, la vida de nuestras instituciones se juega en esas disputas. Bien lejos de los problemas sociales. Y bien lejos de una pregunta troncal: ¿el cambio deLorenzetti por Rosencrantz es el fin de la impunidad?, ¿o en realidad es una fase más del ciclo que se viene repitiendo desde la época de la colonia en el que las facciones están en pujas permanentes por imponer a otros “su” proyecto?
Esperanzados en un “realismo crítico” dejemos las respuestas a esas preguntas con un final abierto. Aunque, la nueva administración tiene una gran posibilidad: iniciar un proceso real de transformación desde la cima del Poder Judicial que incluya reformas edilicias, inclusión de tecnología, apertura hacia la sociedad y que de verdad deje a un lado las cuestiones “domésticas” de la familia judicial y en pos de la justicia sustantiva.