La organización vendía esos certificados a las empresas por precios inferiores a su valor nominal, cual si se tratara de un elemento financiero para hacerse de capital líquido.
Pero la maniobra quedaba desbaratada cuando, en alguna secuencia de la operatoria, saltaba en la AFIP que se trataba de documentación apócrifa.
Entre las empresas supuestamente estafadas figura una que está relacionada con la causa de los cuadernos del chofer Oscar Centeno.
Lamparelli atendía a sus clientes en Puerto Madero y era habitual verlo circular por allí a bordo de automóviles de alta gama, entre ellos la Ferrari que supo utilizar el financista Fariña.
El 26 de diciembre pasado, poco antes del comienzo de la feria judicial, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal número tres rechazó un pedido de “cese de prisión preventiva” solicitado por la defensa de Lamparelli, atento al tiempo que lleva preso.
La medida fue apelada y la Cámara de Casación, el máximo tribunal penal del país, con una integración de feria conformada por los jueces Eduardo Riggi, Javier Carbajo y Juan Carlos Gemignani, ratificó que Lamparelli seguirá preso.
El tribunal justificó la decisión “en base al peligro de fuga y al entorpecimiento de la investigación que presenta el caso”.
Lamarelli –recordaron los camaristas- “se encuentra detenido desde el 22 de junio de 2017 y (está) requerido a juicio”.
“El tiempo que lleva privado de su libertad, dada la complejidad de la causa, la magnitud de los hechos investigados, la multiplicidad de los imputados y la voluminosidad de la causa y sus conexas no parece irrazonable”.
Lamparelli tiene otros dos procesos penales en curso por hechos similares, ambos posteriores a este procesamiento con prisión preventiva.