Inglaterra, que le ganó a Argentina por 39 a 19 en la fase de grupos, llegó a Japón con el cartel de candidato y hoy lo reafirmó con una gran tarea, con un notable Farrell, en el juego y con la eficacia a la hora de patear (8 de 8), dos wines notables como May y Watson, un sólido scrum y una defensa sin errores.
El equipo dirigido por el australiano Eddie Jones apenas vivió un momento de inquietud al comenzar el segundo tiempo cuando los Wallabies marcaron el try y se pusieron a un punto (17-16), pero allí se reafirmó el notable rendimiento de un equipo que no comete errores y que sabe que hacer en cada acción de juego.
Inglaterra venció a Australia en lo que ya es un clásico mundialista. Los dos equipo jugaron las finales de los mundiales de 1991 (en Inglaterra con triunfo australiano) y 2003 (lo Wallabies locales y título inglés) y ahora están igualados con 25 triunfos cada uno y un empate a lo largo de la historia.