El Papa Francisco pasa este lunes 9 de septiembre en Mauricio. El país, que ocupa una isla al este de Madagascar, en el Océano Índico, marca el fin de su viaje apostólico por el sur del África.

El Papa Francisco pasa este lunes 9 de septiembre en Mauricio. El país, que ocupa una isla al este de Madagascar, en el Océano Índico, marca el fin de su viaje apostólico por el sur del África.
Mauricio marca un claro contraste con los dos países precedentes en esta gira papal. Tanto en Mozambique como en Madagascar, el 70% de la población vive en la pobreza.
Mauricio está en el otro extremo. Con valores de un país desarrollado. Solo el 8,8% de la población cae debajo del límte de pobreza.
Para el Banco Mundial, se encuentra en el puesto 25 entre 190 países en el ranking de "facilidad para hacer negocios". Y es la octava economía más libre del mundo.
Claro que su liviano sistema impositivo se ve favorecido con la llegada de fondos provenientes de muchos de sus vecinos africanos, que así eluden la tributación en su país de origen.
Una misa, la visita a un templo y el encuentro con los líderes políticos marcan su agenda en la breve visita a la isla.
En puntos centrales de la capital, Port Louis, se han instalado enormes pantallas para que los devotos puedan acompañar la misa.
Alrededor de 30% de la población de Mauricio es formada por cristianos, en su mayoría católicos.
El Papa visitó el mausoleo en memoria del sacerdote Jacques Desire Laval, conocido como el “apóstol de Mauricio” por su trabajo como misionero.
Si en Mozambique y Madagascar habló de la pobreza y la consolidación de la paz, aquí llega con otro mensaje permanente en su acción pastoral: el valor del cuidado del medio ambiente para el desarrollo humano.
Por eso, la población de la isla comenzó a plantar unos 200.000 árboles para homenajear al Papa Francisco.