Luego de que el gigante asiático informara la caída descontrolada de este objeto, un vocero del ministerio chino de Relaciones Exteriores, Wang Wenbin, aseguró que "la probabilidad de causar daños a las actividades aéreas o (a las personas, construcciones) en tierra es extremadamente baja", siendo que el pasado año los restos de otro cohete Larga Marcha se habían estrellado sobre aldeas de Costa de Marfil, provocando daños, pero no heridos.
Lloyd Austin, secretario de Defensa estadounidense, afirmó la pasada semana que Estados Unidos no tenía intenciones de destruir el cohete, aunque apuntó contra China al señalar que no había planificado detalladamente su lanzamiento.
El astrónomo de Harvard, Jonathan McDowell, se expresó en redes sociales en sintonía con el funcionario norteamericano y afirmó que, pese a que "una entrada (en la atmósfera) sobre el océano siempre ha sido estadísticamente lo más probable", tras estos hechos "parece que China ha ganado su apuesta (salvo que tengamos noticias de partes caídas en Maldivas). Pero aún así fue imprudente". "El hecho de que una tonelada de trozos metálicos caiga sobre la Tierra a cientos de km/h no es una buena práctica, y China debería revisar el diseño de las misiones Larga Marcha 5B para evitar esto", completó.