Es el avión que promete cambiar para siempre los viajes: hizo su primer vuelo de prueba y puede llegar a una autonomía de 22 horas. Casi un día entero en el aire. Por ejemplo, podrá unir Nueva York con Sídney sin escalas.
Es una aeronave especial que está pensado para unir enormes distancias sin necesidad de hacer escalas. Tiene un diseño especial para dar comodidad a los pasajeros. Lo mismo para la tripulación, que no puede ser relevada.

El vuelo de prueba para el viaje de casi un día sin tocar tierra. (Foto: A24.com)
Es el avión que promete cambiar para siempre los viajes: hizo su primer vuelo de prueba y puede llegar a una autonomía de 22 horas. Casi un día entero en el aire. Por ejemplo, podrá unir Nueva York con Sídney sin escalas.
Lo que durante décadas pareció imposible para la aviación comercial acaba de dar un paso decisivo hacia la realidad. El nuevo Airbus A350-1000ULR de Qantas completó su primer vuelo de prueba en Francia y se acerca cada vez más a un objetivo que hasta hace pocos años pertenecía al terreno de la ciencia ficción: conectar Nueva York con Sídney sin escalas en un trayecto de hasta 22 horas de duración.
La aeronave forma parte del ambicioso "Project Sunrise", la iniciativa con la que la aerolínea australiana busca romper una de las últimas grandes barreras de la aviación moderna: la distancia que separa a Australia de los principales centros urbanos del planeta, eliminando las escalas tradicionales en Asia o Medio Oriente.
Lo que durante décadas pareció imposible para la aviación comercial acaba de dar un paso decisivo hacia la realidad. El nuevo Airbus A350-1000ULR de Qantas completó su primer vuelo de prueba en Francia y se acerca cada vez más a un objetivo que hasta hace pocos años pertenecía al terreno de la ciencia ficción: conectar Nueva York con Sídney sin escalas en un trayecto de hasta 22 horas de duración.
El viaje de 22 horas directo y permanentemente en el aire es un desafío múltiple. No solo por la cuestión del vuelo, el equipo mecánico y el combustible. Especialmente se debe atender a las necesidades de los pasajeros y la tripulación. Los asientos no pueden ser los pequeños en los que se hacen lo viajes - por ejemplo, desde Ezeiza a Madrid - en clase turista.
Además, la tripulación es única, no se puede cambiar porque no hay escalas. Ellos también tiene que tener un descanso especial y lugares para despejarse por completo en su tiempo fuera de la cabina.
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