Sin embargo, la decisión ya genera fuertes cuestionamientos en Washington y entre especialistas en seguridad internacional, que advierten sobre el riesgo de una carrera armamentista en Medio Oriente. La preocupación se potencia porque el príncipe heredero Mohammed bin Salman había afirmado años atrás que, si Irán obtenía un arma nuclear, Arabia Saudita seguiría el mismo camino.
Es decir, con la ayuda de la tecnología norteamericana, Arabia Saudí podría tener reactores para generar energía eléctrica, pero el enriquecimiento de uranio, según el plan elegido, es el primer paso para llegar a una bomba atómica. Un claro desequilibrio en la región que preocupa y mucho.
Capacidad nuclear en Arabia Saudí¿ Desequilibrio en la región? (Foto: A24.com)
Trump y uranio enriquecido: para Arabia sí, y para Irán no
El plan no tiene nada de malo porque supone el acceso a la energía nuclear de Arabia Saudita para usos pacíficos. Implica monitororeos y controles - por ejemplo - de la Agencia Internacional de Energía Atómica (de Naciones Unidas) que dirige el argentino Rafael Grossi. La Argentina lleva décadas y es experta en el uso de la energía nuclear para usos pacíficos (energía, medicina nuclear, etc.).
El problema es que se implantarán centrales nucleares en un país de Medio Oriente que es enemigo histórico del régimen iraní en el mundo islámico. Trump amenaza una y otra vez con volver a a tacar las instalaciones nucleares de Irán. Al mismo tiempo, llega a este acuerdo con el otro gran país de la región, base de los musulmanes sunnitas, enfrentados a los chiítas de Irán. Países que además, están separados por el crítico Golfo Pérsico.
El club nuclear, ¿y un nuevo socio?
Muchos son los países en el mundo que aplican para usos pacíficos la energía nuclear. Francia tiene casi el 80% de su electricidad generada en centrales nucleares. Argentina es otros de los países líderes como ya señalamos. Pero quienes forman el "club nuclear", aquellos que tienen bombas atómicas, son sólo 9: Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte.
El nivel de enriquecimiento de uranio marca la capacidad de desarrollar una bomba atómica. Eso es lo que Estados Unidos e Israel no están dispuestos a permitirle a Irán. Pero Arabia, con el paso del tiempo, podría ser otro país con esa capacidad. Un desequilibrio en la región que vuelve a poner el foco en las decisiones unilaterales de la Casa Blanca.