Evo Morales llegó a la presidencia de Bolivia en 2006 y desde ese entonces comenzó a imaginar las formas para mantenerse en el poder. Hoy en ese país se ve interrumpida la continuidad democrática y retorna la sombra de los golpes de Estado.
Evo Morales llegó a la presidencia de Bolivia en 2006 y desde ese entonces comenzó a imaginar las formas para mantenerse en el poder. Hoy en ese país se ve interrumpida la continuidad democrática y retorna la sombra de los golpes de Estado.
Alcanzó la cima impulsado en una mayoría de votos que lo consagró como el primer mandatario perteneciente al mismo grupo que el 60% de la población indígena boliviana. Rápidamente planteó la necesidad de adecuar el texto constitucional a la "nueva realidad del país". Así lo sentenciaba Morales en su primer año de gobierno.
En 2008, estaba lista la reforma constitucional. El país era renombrado. Pasó a llamarse "Estado Plurinacional de Bolivia". Y permitía una reelección presidencial tras un primer período de 5 años de gobierno.
Primer elemento para la gestión "renovable" de Morales. En 2009, Evo se presentó como candidato a la reelección que le permitía la nueva constitución. Ganó con el 64,22% de los votos. Más de 10 puntos por encima de su primera victoria en 2005.
La calidad institucional en Bolivia comenzó a debilitarse al finalizar su segundo mandato. Evo Morales llevaba dos períodos consecutivos, lo máximo permitido por el Estado Plurinacional de Bolivia.
Pero Morales forzó la interpretación de la Constitución. La primera vez que ganó (2005) fue con la vieja carta magna. La nueva (2008) permite una reelección. En consecuencia, tras la victoria de 2009, inició su "primer período" de la "nueva constitución". Por lo tanto, tenía derecho a ir por la reelección.
El Tribunal Constitucional, controlado por jueces afines a Morales, le dio la razón. Y pudo presentarse por tercera vez consecutiva.
En este período, los números de la economía comenzaron a cambiar.
La baja internacional de commodities como el gas, afectó al país. En 2018 el déficit llegó supero el 8% del PBI. En ese contexto, Evo, se propuso ser reelecto como presidente. Algo que ni la vieja ni la nueva constitución permitían.
Entonces planteó un referéndum. La soberanía popular no puede quedar encorsetada por las normas, pensaba.
Que el pueblo decidiera si Evo debía tener una nueva oportunidad electoral. El 21 de febrero de 2016, el 51,3% de los bolivianos dijo "No" a la habilitación especial para otra chance reeleccionaria.
Pero Morales encontró la puerta, mus estrecha, muy irregular y sumamente cuestionada. Planteó otra vez al Tribunal Constitucional que no poderse presentar "vulnera el derecho humano de elegir y ser elegido".
¿Qué hizo el Tribunal dominado por él? Le dio, otra vez la razón.
Así llegó el principio del fin. El 20 de octubre de 2019 se hizo la primera vuelta electoral. En la noche de ese domingo, el escrutinio provisorio indicaba que se debería ir a un balotaje.
Eso era inédito desde que Evo llegó al poder. Pero el escrutinio se retomó un día mas tarde. Con una sorpresa: ahora, Morales ganaba en primera vuelta.
Evo ganó por 10,56% de diferencia sobre Carlos Mesa. Apenas 0,56% de lo exigido para ganar en primera vuelta. Así estalló el primer escándalo de esta crisis en Bolivia.
La OEA, con sus veedores, propuso una auditoría vinculante sobre el resultado del comicio. Después de titubeos, Morales finalmente aceptó.
Este domingo todo se precipitó. Se supo el resultado de la auditoría. El recuento de votos tenía "vicios" insalvables. Solo quedaba otro llamado electoral.
Evo Morales, acorralado, convocó a otra elección. Desafiante, dijo: " He renunciado al triunfo que he ganado".
Se equivocó con el análisis. La oposición también avivó el fuego. Confrontaron con Morales el 20 de octubre. Ahora no querían que volviera a presentarse. ¿Por qué?
La crisis degeneró en protestas y enfrentamientos en diferentes ciudades bolivianas. Y pedidos de renuncias. Y denuncias de intentos de golpes de estado.
Hasta que en horas de la tarde, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Williams Kalimán Romero, le "sugirió" la renuncia al Presidente Evo Morales.
Desde entonces Bolivia vive un vacío de poder. ¿Golpe de estado?
Sin duda, una grave alteración del orden institucional, que comenzó, al "reinterpretar" la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia.