El otro problema humanitario es qué pasa cuando mueren los padres en los bombardeos. Muchos niños son tan pequeños que no pueden decir o explicar el nombre de sus progenitores, y más cuando se trata de bebés. Otros, más grandes, quedan en estado de shock cuando los bombardeos hacen desaparecer sus hogares y pierden a sus padres. Tampoco están en condiciones de identificarse. Con los nombres grabados en sus brazos, las autoridades, los médicos o la red de la media luna roja (la Cruz Roja musulmana) pueden ubicar a otros familiares directos, como abuelos, y entregarlos para su cuidado ante la pérdida de sus padres.
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Niños con sus nombres grabados en sus brazos para ser identificados (Foto: A24.com).
Cómo proteger a los niños
"Uno de nuestros socios dio a los niños de un refugio en el sur Gaza un motivo para volver a sonreír. La violencia actual está pasando factura a la salud mental de los niños. A través de juegos divertidos, los niños pudieron sentir alegría después de semanas de ataques aéreos y falta de comida y agua", señala una persona que asiste a los chicos en este momento tan dramático.
Se trata de un recurso que pusieron en marcha en la Franja de Gaza para tratar de evitar futuras consecuencias psicológicas en los menores. La zona sur de ese territorio tiene ya más de un millón de personas por el flujo de quienes se han evacuado desde el ultimátum israelí. Por eso, diferentes grupos de profesionales (profesores, por ejemplo) intentan entretenerlos para que el horror de la guerra, la muerte y las privaciones los afecten lo menos posible.
Mientras tanto, el conflicto lleva ya 18 días y sigue tan complejo y peligroso como desde el comienzo.