El dato adquiere especial relevancia porque se conoció en las mismas horas en que el Vaticano confirmó que el propio pontífice tiene un adenocarcinoma pulmonar y fue operado para extirpar el lóbulo inferior de su pulmón derecho. Sin embargo, son dos enfermedades diferentes y no hay información que indique que exista una relación médica entre ambas.
De acuerdo con Deborah Prevost, su marido dejó de estar en remisión hace aproximadamente tres meses. Esto significa que la enfermedad volvió a manifestarse o mostró signos de actividad, después de un período de control.
En cuanto al Papa, el Vaticano aún debe informar como es su evolución y que tratamiento deberá realizar ante la eliminación del tumor y parte de un pulmón.
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