El impacto también puede trasladarse al campo. Un exceso de precipitaciones puede complicar la siembra, las cosechas, los caminos rurales y el transporte de granos, aunque la disponibilidad de agua también podría beneficiar a regiones que vienen atravesando déficits.
El otro riesgo: calor extremo y un verano fuera de lo normal
El Niño también modifica los patrones de temperatura. La OMC anticipa temperaturas superiores a los valores normales en buena parte del planeta durante los próximos meses, mientras que el calentamiento excepcional de los océanos puede favorecer fenómenos meteorológicos más extremos.
Para la Argentina, el escenario obliga a seguir de cerca tormentas severas, lluvias intensas, crecidas y olas de calor durante los próximos meses. El fenómeno no permite anticipar un único pronóstico para todo el territorio, pero sí eleva la necesidad de preparación frente a un verano que podría estar marcado por una mayor variabilidad climática.
El mar se calienta y cambia el clima: qué puede pasar en la Argentina
El aumento de la temperatura de los océanos se convirtió en una de las principales señales del cambio climático. El mar absorbe gran parte del exceso de calor del sistema climático y, al subir la temperatura, modifica el comportamiento de la atmósfera, las corrientes marinas y los ciclos de lluvias. El problema no es solamente que el agua esté más caliente: un océano con temperaturas excepcionalmente elevadas puede aportar más humedad y energía a las tormentas, favoreciendo fenómenos meteorológicos extremos.
En 2026, este escenario adquiere una dimensión adicional por el desarrollo de El Niño excepcionalmente fuerte. La Organización Meteorológica Mundial advirtió que el fenómeno podría convertirse en uno de los más intensos registrados y extenderse hasta febrero de 2027.
La temperatura de los océanos sube a un ritmo alarmante. Sus consecuencias son ya las manifestaciones del cambio climático. (Foto: Captura de TV)
Argentina: el Atlántico puede estar más fresco, pero eso no evita las lluvias
El caso argentino presenta una particularidad. Mientras el calentamiento global eleva las temperaturas oceánicas a escala planetaria, frente a las costas argentinas existe la influencia de la corriente fría de Malvinas, que transporta aguas desde el sur hacia el norte.
Esto significa que el Atlántico frente a la Patagonia y parte de la costa bonaerense puede mantener temperaturas relativamente más bajas que otras regiones oceánicas. Sin embargo, esa característica no impide que los patrones atmosféricos vinculados con el "Super niño" generen importantes cambios sobre el territorio argentino.
El norte del Litoral, bajo la amenaza de lluvias más fuertes
Para el noreste argentino, el escenario puede ser particularmente húmedo durante la primavera y el verano. Las proyecciones señalan mayores probabilidades de precipitaciones por encima de los valores normales en Misiones, Corrientes, Formosa, Chaco y sectores del norte de Santa Fe.
El exceso de lluvias puede provocar anegamientos, inundaciones y crecidas de los ríos Paraná y Uruguay. También puede generar complicaciones para la producción agropecuaria, los caminos rurales y el transporte.
El "super niño" traerá fenómenos extremos en el país. Lluvias más fuertes y más abundantes en la Mesopotamia norte y sequías más duras en el Noroeste argentino. (Foto: Captura de TV)
El otro extremo: sequías más pronunciadas en el Noroeste
El fenómeno no impactará de la misma manera en todo el país. Mientras el Litoral puede recibir más agua, el Noroeste Argentino podría enfrentar períodos más secos y una mayor irregularidad en las precipitaciones.
Esto puede profundizar los problemas de disponibilidad de agua, afectar cultivos y aumentar la presión sobre los recursos hídricos. La particularidad del escenario es justamente esa: un mismo fenómeno puede generar inundaciones en una región y sequías en otra, dependiendo de cómo se modifique la circulación atmosférica.
El resultado es una Argentina atravesada por contrastes climáticos cada vez más marcados, con exceso de agua en algunas zonas y déficit en otras, mientras el calentamiento de los océanos continúa modificando las condiciones sobre las que se construyen los pronósticos. Con consecuencias para la vida de las personas, su hábitat y también, un fuerte impacto en la economía del país.