En un principio solo fue "la torre de los 300 metros". Es lo que medía la enorme figura de 10.000 toneladas de hierro el día de la inauguración de la Feria Universal de París, el 31 de marzo de 1889.

La torre Eiffel cumple 134 años. Patrimonio de la humanidad para la Unesco y símbolo de París (Foto: A24.com).
En un principio solo fue "la torre de los 300 metros". Es lo que medía la enorme figura de 10.000 toneladas de hierro el día de la inauguración de la Feria Universal de París, el 31 de marzo de 1889.
Durante 40 años, fue la estructura más alta del mundo y sigue siendo la más alta de Francia.
Fue construida en dos años, dos meses y cinco días y era no solo el símbolo de la exposición: servía de entrada para los visitantes de los diferentes pabellones.
Su historia atravesó momentos de muchos cuestionamientos que incluso plantearon seriamente su demolición. Pero el prodigio ideado por Gustave sobrevivió a todo y hoy es uno de los monumentos más visitados y fotografiados en el mundo. Patrimonio cultural de la humanidad y sinónimo de París y de Francia por extensión.
La ciudad de París destinó unas tierras al sur del río Sena, sobre su margen izquierda. Un concurso se realizó para la construcción de los pabellones de la Exposición Universal. El proyecto ganador tenía una torre planteada como símbolo. Pero fue el ingeniero Gustave Eiffel quien le dio el diseño revolucionario en ese momento y que luego sería "universal".
La torre tendría además otro propósito: conmemorar los 100 años de la revolución francesa. El 8 de enero de 1887 se firmó el contrato para la construcción.
Elaboró un complejo sistema de 4 torres inclinadas en la base, sostenidas con estructuras triangulares que soportaban el peso de la torre y le daban estabilidad. Todo, pacientemente unido con unos enormes bulones o tornillos también de hierro.
Por el interior de esas columnas montó dos ascensores -luego se agregaría un tercero- oblicuos con dos niveles en su interior, para poder "trepar" por la estructura.
Planeo dos escalas o bases intermedias antes de llegar a la cima de la torre. Hasta la primera llegaban esos ascensores de forma extraña. Luego por el centro de la maraña de hierro, subían dos ascensores hacia la parte más elevada de la torre.
Con el tiempo, la segunda escala se anuló y los ascensores llegaron, y lo siguen haciendo, hasta los 300 metros de altura. En realidad unos metros menos porque al "techo" de la torre se llega por una escalera.
Pero no tardó Eiffel en recibir duros cuestionamientos por su obra. A muchos parisinos no les gustó ese enorme coloso de hierro visible desde toda la ciudad. Otros fueron al punto clave: ¿será resistente la torre de 300 metros? ¿y si colapsa y se derrumba sobre la ciudad?
Para demostrar que sus cálculos eran exactos y su torre más que segura, Eiffel hizo algo tan práctico como contundente. Cuando la torre llegó a su punto máximo, montó su gabinete de trabajo en la plataforma superior, casi a 300 metros de altura. Desde allí verificaba que todo se mantuviera en perfecta armonía y equilibrio. Si él estaba siempre allí una de dos: o estaba loco o la obra era genial.
A Eiffel también se le cuestionó la seguridad por culpa de la corrosión del hierro. ¿Cuánto podrían aguantar esas vigas aseguradas por enormes pernos o tornillos ante la lógica oxidación?
Eiffel también tuvo una clara respuesta para eso. El color rojizo que se le dio inicialmente a la torre tenía un tratamiento anticorrosivo. Poco después se le dio un tono ocre porque la pintura anticorrosiva era mucho mejor. La torre cambió de color varias veces, pero ese tono ocre quedó fijo en 1968 y desde entonces, se lo conoce como "el color Torre Eiffel".
La expo universal pasó, pero los temores por la torre de Eiffel no. Seguían preocupados los parisinos por su seguridad y a muchos no acababa de gustarle. Por primera vez, en 1909, se estudió la posibilidad de "desarmarla", pero no se hizo.
Y así llegó hasta 1914 en que, sin quererlo, hizo un aporte fundamental a la seguridad de Francia y los aliados. En la cima de la torre se instaló una antena para transmisiones radiales. Gracias a lo cual se pudieron captar y decodificar mensajes de los alemanes en la primera guerra mundial.
Su contribución al triunfo contra el enemigo, le dio una firmeza a las bases de la Torre Eiffel.
Cuando el nazismo, en la Segunda Guerra Mundial, vivió momentos de zozobra, ya era un símbolo de Francia. Por eso Hitler, cuando entró en París, hizo dos cosas: no pudo resistir a fotografiarse con la torre como fondo. Además, reemplazó la bandera francesa de la cima por la roja con la cruz esvástica negra de los nazis.
A la estructura original se le agregó una antena que fue modernizándose con el paso de las décadas. La Torre Eiffel mide 324 metros en total. Tiene unos reflectores que, cada noche, iluminan el cielo de París.
Toda su estructura sirve para anunciar eventos mundiales, como lo fue el cambio de siglo. Ahora marca que el próximo gran compromiso de los parisinos serán los Juegos Olímpicos de 2024.
Es visitada por 7,1 millones de turistas cada año y es el monumento de pago más visitado del mundo.
Y queda a solo 11.027 kilómetros de Buenos Aires.