Hamedi, que trabaja para el diario reformista Shargh, fue arrestada el 20 de septiembre después de visitar el hospital, donde Amini permaneció tres días en coma antes de morir.
Mohammadi, periodista del diario Ham Mihan, fue arrestada el 29 de septiembre después de viajar a Saqez, la ciudad de origen de Amini en la provincia del Kurdistán, para cubrir sus funerales.
Ambas fueron acusadas el 8 de noviembre de propaganda contra el Estado y de conspirar contra la seguridad nacional, delitos que se castigan con la pena capital bajo la sharia iraní, la ley islámica.
El abogado de Kamfirouzi, Mohammad Ali Bagherpour, declaró que su cliente no había recibido ninguna citación, que desconocía los cargos que se le imputaban y que había sido detenido sin ningún tipo de formalidad legal.
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Ola de protestas contra el gobierno iraní
La muerte de Amini, de 22 años, el 16 de septiembre pasado tras ser detenida por llevar mal colocado su velo islámico, desató unas multitudinarias protestas en todo el país.
El viernes, al cumplirse 4 meses de la detención de Amini, decenas de personas salieron a la calle en el sudeste del país, en la región del Kusrdistán.
Al menos 458 personas murieron en la represión en Irán desde mediados de septiembre, según un informe del 7 de diciembre de IHR (Iran Human Rights), y al menos 14.000 fueron detenidas, según la ONU. Además, la Justicia iraní afirma que dictó once sentencias de muerte en relación con las manifestaciones y ya se produjeron al menos dos ejecuciones.
La represión de las protestas provocó la condena internacional, sanciones y la expulsión de Irán de una comisión de la ONU sobre los derechos de las mujeres.